jueves, 17 de febrero de 2011

JARDINES DE ROCALLA Y ROCK GARDENS EN KEW

Rocalla en San Antonio de Escazú, Costa Rica, usando rocas del lugar y con una combinación de plantas como Iris, helechos y otras coberturas. Diseño de Guillermo Chaves.


El término “rocalla” designa a una forma peculiar de jardinería. Es una combinación de rocas y plantas siguiendo concepciones estéticas y requerimientos biológicos específicos. Originaria de los países templados la rocalla ha sido definida y descrita conforme a las manifestaciones de la ecología y geología típicas de sus ámbitos de origen. Las versiones tradicionales más comunes han sido las versiones secas y alpinas. La rocalla alpina es una variante especializada también llamada Alpinum. Es la que se construye imitando los paisajes rocosos alpinos y se usan plantas con requerimientos extremos dado las condiciones ambientales de su origen.


Sección de la Rocalla Alpina dentro del Invernadero Davies de plantas alpinas de Kew Gardens. Foto de Guillermo Chaves.
La rocalla seca es la combinación jardinera de roca ígnea o metamórfica con plantas  xerofíticas, algunas de estas también son conocidas como crasas o cactáceas. En rocallas secas se utilizan rocas ígneas que actúan con respecto a las plantas como elementos caloríficos.


Sección de la Rocalla Seca dentro del Invernadero Princesa de Gales de Kew Gardens. Foto de Guillermo Chaves.

La rocalla tropical es una combinación jardinera de roca sedimentaria cubierta con vegetación de origen tropical. En rocalla tropical utilizaremos la roca sedimentaria, en la que ya los procesos químicos internos han concluido y es propensa a cubrirse de vegetación.


Sección de una Rocalla Tropical usando canto rodados y bromelias. Diseño y Foto de Guillermo Chaves.

La rocalla de cantos rodados. Que por el origen de la piedra puede sugerir que se combine el agua con plantas hidrófilas para generar formas dinámicas frente a las estáticas en la ambientación. Otros jardines de rocalla tienen un énfasis particular en la roca por sí misma, que si se trabaja con criterios de diseño y buen gusto suelen ser muy atractivos.
Una rocalla excepcional es una obra de carácter único e irrepetible. En este caso coleboré en el concepto y elaboración de un jardín con una gran colección de piedras labradas antiguas. Está ubicado en Hacienda La Laguna, Curridabat, Costa Rica. Todas son piedras que tenían una función utilitaria, como es el caso del pilón para moler café, el salero para darle sal a las vacas, lavaderos, etc.  




Rocalla excepcional con piedras labradas antiguamente. Diseño y Foto de Guillermo Chaves.


Para la jardinería de rocalla se utilizan terrenos con buen drenaje, da mayores posibilidades de construir niveles y taludes si la topografía es quebrada. Las piedras que se seleccionen deben ser escogidas personalmente según el efecto que se quiera lograr. Debe haber preponderancia de grandes piedras que se deben colocar primero y que son las piedras que terminan articulando todo el panorama. Con estas se conforman los desniveles, con las piedras de menor tamaño y gravas que conforman el resto del roquedal. Dependiendo del tamaño de los desniveles se debe proveer accesos en forma de gradas con la misma piedra, con un acabado rústico, para circulaciones internas o de mantenimiento.


Rocalla con piedras labradas y con cantos rodados. Aquí se pueden ver unas gradas dejadas para el mantenimiento dentro del jardín Wanamaker. Escazú, Costa Rica. Diseño y Foto de Guillermo Chaves.


En los países tropicales son de suma importancia los desagües y descargas de agua llovida, ya que las lluvias suelen ser copiosas. Lo mejor es usar la misma piedra, incluyendo las grandes para crear un pequeño lecho de riachuelo que semeje los naturales y que permitan la rápida evacuación pluvial.
Las descargas de agua llovida se pueden amortiguar y promover la infiltración al suelo con un arreglo de piedras,  gravas y plantas que dispersen el flujo y no llegue a los causes de los ríos con gran velocidad.
La orientación de la rocalla es algo que se debe pensar bien, lo ideal es que forme pequeñas terrazas en una pendiente no muy pronunciada, con una orientación sur o suroeste preferentemente. Recordemos que por la latitud de nuestro país, Costa Rica, se reciben más horas sol durante el año si se da esta orientación.
También podemos clasificar la rocalla por su ubicación en el jardín. En este caso tenemos el ejemplo de la:
Rocalla plana, que el terreno sea plano no impide que se pueda tener un jardín de rocalla, desde los inicios del siglo XX se han hecho muy populares los jardines con temas botánicos y otros énfasis muy diversos e imaginativos. Plantas de uso culinario o medicinal, también los jardines de colección como bromelias o cactáceas son opciones para estos suelos.
Rocalla en talud, muchas veces se recurre a obras civiles de ingeniería para solucionar el problema de la erosión de las pendientes, un recurso muy ingenioso es hacer un jardín de rocalla en los taludes y usar vegetación que ayude a amarrar y consolidar el suelo.


Rocalla con piedras encontradas en el sitio y con desniveles y montículos configurados usando máquina pesada, también se uso la maquinaria para colocar las piedras más grandes. Escazú, Costa Rica. Diseño y Foto de Guillermo Chaves.


Rocalla en terrazas, si la topografía lo permite, en los terrenos accidentados se pueden crear terrazas y ondulaciones. Aún un pequeño cambio de pendiente puede ser el configurador de un gran atractivo visual. Los pequeños causes de un riachuelo y las gradas rústicas pueden estructurar un paisaje mucho más dinámico.
Rocalla en farallón, son obras impresionantes debido a la verticalidad y el uso de la piedra expuesta. Es difícil crearlas sin obras complementarias de ingeniería, ya sea combinando una estructura subyacente de concreto con una aparente de piedras, o directamente, creando un muro con solo rocas que deben ser “solaqueadas” (rellenados los intersticios entre piedras con concreto). En estos casos es necesario asegurarse de que hayan ranuras y hoyos en que las plantas se puedan colocar.  


Rocalla con cantos rodados en el jardín Wanamaker. Costa Rica. Foto de Guillermo Chaves.
Las rocallas empezaron a ser un estilo de jardinería ornamental muy de moda en la época de Luis XV y durante la Regencia. Propio del Rococó son las líneas redondeadas evocando las volutas de las conchas y las hojas cuyos contornos son ondulados. En los países tropicales son otros los requerimientos y énfasis con que se pueden proponer los jardines de rocalla. Recuérdese que el epifitismo es una de las más especializadas manifestaciones de la biodiversidad, y precisamente son las plantas que en su hábitat se adhieren a soportes inertes como las rocas o los troncos de los árboles (aunque estos estén vivos no parasitan el árbol hospedero). Es un tipo de planta que se da más en los trópicos de América y algunas especies como las bromelias son estrictamente del Nuevo Mundo, pero hay gran diversidad en orquídeas, cactáceas, aráceas, helechos y otras que son de requerimientos parecidos. Son plantas de una gran belleza en sus flores y su follaje, son relativamente fáciles de mantener y reproducir.
Jardines de Rocalla de Kew Gardens
Esta es una descripción que se basa en datos tomados de la página oficial del Kew y una visita personal que puede realizar al sitio (1). Kew Gardens incursionó en la creación de pequeños jardines de rocas desde mediados del siglo XIX, pero no fue hasta 1882 que se construyó un jardín de rocas de importancia. La decisión se vio acelerada gracias a una donación de 3.000 plantas alpinas, de una de las colecciones más grandes en el país en ese momento. El Director William Thistleton-Dyer, quien fuera el director del Royal Botanical Gardens, Kew desde 1885, queriendo evitar la creación de algo "tosco y molesto", optó por diseñar un pequeño valle de 150 metros cuadrados, similar a un hábitat de las montañas de los Pirineos. En el  medio había un camino sinuoso, simulando un curso de agua natural. Fue hecha de bloques de (cheddar limestone) piedra caliza cheddar, Bath oolita (también un tipo de piedra caliza) y rocas rescatadas de las ruinas de los edificios antiguos en Kew.


Foto de Guillermo Chaves.
La reconstrucción y un nuevo diseño
Los bloques de piedra caliza oolita se sustituyó en parte en 1913 y a partir de 1929, la piedra caliza cheddar fue sustituida gradualmente con piedra arenisca de Sussex, que conserva más la humedad y permite que se cultiven una mayor variedad de especies. Esta reconstrucción se prolongó hasta 1968.
Con la construcción del Conservatorio Princesa de Gales en 1987 se reconstruyeron sus alrededores. Se creó una nueva construcción para las plantas del Himalaya. Luego se realizaría una nueva cascada y jardín del pantano que se construyó en el centro del jardín de rocas, este fue terminado en 1991.Se reordenaron las plantaciones para ser consecuentes con el tema geográfico, y las plantas de montaña se distribuyeron en seis grandes regiones representadas. La construcción del nuevo Invernadedo de planta alpinas Davies en 2005 llevó a trabajar un área más. No solo se crearon los jardines de rocalla alpina del nuevo invernadero sino que el jardín de rocas de los alrededores. En el extremo sur se construyó una nueva área para dar cabida a las plantas de Australia y Nueva Zelanda.


Foto de Guillermo Chaves.
La reconstrucción de una sección alrededor de Invernadero de plantas alpinas y la nueva área de plantas de Australia y Nueva Zelanda.
En el 2007 se estaban ampliando y reconstruyendo estas secciones lo que me permitió observar que el proceso. La piedra arenisca de Sussex es una piedra sedimentaria del período Cretácico Inferior. Es muy usada en Inglaterra para construir muros, hacer restauraciones de obras antiguas y también para pavimentos y muros. Es una piedra que también permite hacer obras de contención a manera de muros ya sea ciclópeos, es decir haciendo muros gruesos con piedra y concreto o como en este caso, usando piedras grandes de formas cúbicas que se plantan bien en el suelo sobre sus caras planas, lo que facilita el proceso, se pueden construir terrazas, desniveles, bordes de lagunas, etc.


Jardín de Rocalla Alpina en cosntrucción durante el 2007. Foto de Guillermo Chaves.
La zona de la cascada corresponde a un ambiente de humedal, que fueron necesarios para cultivar la colección de especies de América del Norte. Construido con 250 toneladas de piedra arenisca Sussex, una cascada domina la visual en esta sección, está junto con un estanque que se abastece con 100.000 litros de agua por hora. Los altos niveles de humedad en la zona de los humedales circundantes son mantenidos por un revestimiento de baja densidad reforzado de geomembrana de polietileno. El Duque de Kent inauguró y abrió la nueva sección del jardín de rocas de América, el 26 de abril de 1994. (2)


Foto de Guillermo Chaves.
Las reconstrucciones son un proceso entre hortícola y casi “arqueológico” ya que antes de comenzar a trabajar en la fijación de las rocas se debe mover cualquier planta que desee conservar y reproducir, así se cuenta con plantas para colocar de nuevo una vez que se ha terminado el trabajo de reposicionar la roca y cambiar el sustrato. Cada roca es colocada comprobando que se encuentren a nivel, Las rocas se ajustan muy cuidadosamente para empaten bien juntas. Generalmente los ajustes se hacen con cincel y a mano, para hacer que encajen perfectamente. Esto hace que sean muy estables y se espera que duren en su nueva posición por otros 60 años. (3)


Foto de Guillermo Chaves.
Este jardín de rocas es de los más completos del mundo y muestra una gran colección de plantas de montaña, plantas de zonas mediterráneas y especies amantes de la humedad de todo el mundo.
La sección de Europa incluye plantas nativas de Gran Bretaña además de otras plantas de las zonas montañosas de Europa. Algunos ejemplos son las saxífraga púrpura (Saxifraga oppositifolia) y la rara rosa Cheddar  (gratianopolitanus Dianthus). La sección de África y el Mediterráneo muestra las especies de la cuenca mediterránea, incluyendo el sur de Europa y Norte de África, así como las plantas de las montañas del sur de África que son lo suficientemente resistentes para crecer fuera de los invernaderos.


Foto de Guillermo Chaves.
La sección de Asia muestra las plantas alpinas del Himalaya, el Cáucaso, China y Japón. Estas van desde la ornamental hierba cebra (Miscanthus sinensis) al árbol bonetero alado (alatus Euonymus). La zona de Australia y Nueva Zelanda incluyen las plantas de los Alpes del Sur de Nueva Zelanda y el sureste de Australia. La sección de América del Sur muestra la colección de plantas de los Andes y la Patagonia y la sección de América del Norte muestra una gran cascada que cae en una zona pantanosa, con plantas amantes de la humedad. También muestra las plantas alpinas de las montañas Rocollosas y de los Apalaches. En este momento hay cerca de 2500 plantas que diferentes que crecen en esta parte del jardín.


Foto de Guillermo Chaves.
(3) http://www.kew.org/news/kew-blogs/renovating-the-rock-garden.htm


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lunes, 14 de febrero de 2011

St. James’s Park (Parque de Santiago), Londres.


Foto del lago con el London Eye en el fondo. Foto de Guillermo Chaves.


St. James’s Park es uno de los Parques reales de la ciudad de Londres en la zona de Westminster. Con una extensión de 23 hectáreas es el más antiguo y uno de los paisajes urbanos más románticos de Europa. Fue nombrado en honor de un hospital de leprosos dedicado a Santiago el Menor que había sido fundado en el siglo XIII. Hoy es difícil imaginar que una vez los cerdos pastaban aquí como lo hacían hace 470 años, y que el área era conocida sobre todo por las granjas, los bosques y además del hospital para mujeres leprosas.


Plano en perspectiva del parque. Foto de Guillermo Chaves.


St. James's Park es el más antiguo los parque reales de Londres y está rodeado por tres palacios. El más antiguo es el de Westminster, que se ha convertido en la sede del Parlamento, el Palacio de St James's y, el más conocido, el Palacio de Buckingham. Es una visita obligada en la primera visita que se hace a la cuidad porque es un hito urbano e histórico de importancia mundial. El desfile del “cambio de guardia” es una de actividades cronométricamente programadas que es un espectáculo sumamente atrayente para el turismo y sucede en el perímetro del parque. (1)




Foto de Guillermo Chaves H.
Breve historia del parque
El área fue originalmente un pantano, con unos meandros dejados para amortiguar las inundaciones de la corriente de Tyburn que aún fluye a través del lago. En 1532 Enrique VIII adquirió el sitio y estableció un parque para los ciervos y también construyó el Palacio de St. James. Cuando la Reina Isabel I llegó al trono ella le dio énfasis inusitado a la pompa y boato, y las fiestas de todo tipo se llevaban a cabo en este parque. Su sucesor, James I, mejora el drenaje y controla el suministro de agua. Una calle se creó en frente del Palacio de St. James, pero fue Carlos II, quien hizo los cambios más drásticos. El creo un parque con un diseño rígidamente formal en 1660. Mandó construir un canal muy largo excavado en la tierra acuosa y dispuso este estanque para los gansos, pelícanos y otras aves acuáticas. En el extremo oeste, cerca de lo que hoy es el Palacio de Buckingham, había un gran lago conocido como el estanque de Rosamond. En el extremo este, había varios estanques pequeños con canales e islas. Estas áreas se utilizaron como señuelo para atraer aves acuáticas como los patos que, evidentemente eran fusilados para ser degustados en la mesa real. El Rey James tenía una colección de animales exóticos en el parque. Entre estos los camellos, cocodrilos y un elefante. También hubo pajareras de aves exóticas a lo largo de lo que hoy es Birdcage Walk. Y junto al palacio de St. James creó un jardín de flores.  


Combinación de árboles y arbustos de follaje contrastante en textura y color. Foto de Guillermo Chaves.
El parque fue completamente re-diseñado por John Nash en1828 en el estilo Inglés de paisaje, con énfasis en el aspecto pintoresco. El canal se convirtió en un lago con bordes curvos. Los senderos sustituyen las vías oficiales. Se plantaron los árboles y arbustos de moda y se le encargaron las camas de flores tradicionales. El había aprendido bien sobre estos conceptos del diseño inglés a través de su asociación con el afamado arquitecto paisajista Repton. Durante su construcción Nash fue duramente criticado por el exceso de gasto en el proyecto, lo que provocó un escándalo y la remoción del paisajista. El trabajo fue completado por Bloor. Es notable la sutileza con que maneja el contorno, se puede apreciar más con la vista desde el puente nuevo (1956) a través del lago y otra famosa perspectiva es la de Whitehall.

Whitehall desde el St. James's Park. Foto de Guillermo Chaves.  
La sensación de aislamiento del entorno urbano y el hecho de que estar completamente rodeado de bosques en el centro de una cuidad es una de sus características más apreciadas. El parque tal como se ve hoy en día sigue siendo como Nash lo diseñó y desde entonces sólo ha habido pequeños cambios. Un elegante puente colgante se construyó a través del lago en 1857 y fue reemplazado 100 años más tarde por el de hormigón que vemos hoy. El puente que atraviesa el lago nos ofrece una de las famosas vistas sobre el Palacio de Buckingham. Los cambios más recientes están encaminados a complementar el trabajo de Nash. Los arbustos están siendo restaurados en el espíritu de sus ideas y un restaurante abrió sus puertas en 2004, diseñado para integrarse en el paisaje romántico. Hoy el parque está al cuidado de Colvin y Moggridge, asesores en arquitectura de paisaje. (2)

El Lago del St James Park, es regularmente vaciado para su limpieza y vuelto a llenar, por lo que después de su restauración se mejora la reflexión del Palacio de Buckingham. Esta es una de las mejores vistas que se pueden obtener desde la distancia.

Caminar por los senderos de St James's Park

Hay que caminar por sus senderos y sobre todo los que circundan su pequeño lago artificial es todo un placer, este contiene dos islas, la Duck Island y la West Island. En ellas se refugian los cientos de aves que habitan el parque. Lo interesante de este parque es una verdadera reserva ornitológica, se pueden observar muchas aves y otros animales como las ardillas. Si se es “pajarero” u observador de aves lo mejor es llevar prismáticos para poder ver la gran cantidad de especies de patos. En la isla occidental hay dos sitios de anidación protegidos. Además se incluyen el pájaro de cola larga  Aegithalos caudatus, herrerillo Cyanistes caeruleus, Carbonero común  Parus major, Petirrojo Erithacus rubecula, Mirlo Turdus merula, Reyezuelo familia Troglodytidae, pájaros carpinteros picapinos Dendrocopos major  y la lechuza común Strix aluco, todos los cuales se reproducen en St James's Park .

Foto de Guillermo Chaves H.
En esta foto pude captar a la urraca conocida como, picaza o marica. Su nombre científico es Pica pica. Es una especie de ave de la familia de los córvidos,  y una de las aves más comunes en Europa hasta una altitud no superior a los 1.500 metros.

De los árboles que llaman más la atención está el Fresno común, también llamado Fresno europeo o Fresno negro. Fraxinus excelsior L. Es un árbol caducifolio cuya altura habitual es de 8 a 12 m, pero alcanza hasta 40 m. Es amarillo en otoño lo que lo hace muy atractivo para la arboricultura urbana. Era cultivado hace unos cuantos años en parques, plazas, avenidas, hoy se utiliza en menor medida. Se utiliza como árbol de alineación o formando grupos (3)



Fresno europeo. Foto de Guillermo Chaves H.

El árbol “London plane tree” en inglés, Platanus x hispanica de la familia Platanaceae son plantas angiospermas pertenecientes al orden de las proteales. Consta de un único género, Platanus, con ocho especies que se distribuyen desde Asia Menor hasta Laos en Asia y desde Canadá a Guatemala en América. Muy usado en parques de Londres como ornamental es un árbol caducifolio que crece hasta 30 y 50m de altura y es originario de el hemisferio norte. Otras especies del Parque son el Roble escarlata (Quercus coccinea), el árbol Negro de morera (Morus nigra), que se han asociado con el intento fallido de Jaime I de construir una industria de seda británica.


Foto de Guillermo Chaves H.
Es increíble su variedad de usos en la vegetación, coníferas, cipreses, moreras e higueras, dispuestos en senderos sinuosos que enmarcan muchas vistas espectaculares de las edificaciones de Londres. También están las bellísimas camas o bordes de flores, con un riguroso mantenimiento se hacen combinaciones de follajes, texturas y colores para lograr combinaciones armoniosas y contrastantes de singular calidad estética.  

Continuación del borde de plantas anterior.


Jardineros trabajando en el remplazo de plantas cuya flor ya caducó.


Foto de Guillermo Chaves H.



(3) http://fichas.infojardin.com/arboles/fraxinus-excelsior-fresno-europeo-negro.htm


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martes, 8 de febrero de 2011

Jardines de Versalles; la Aldea de la Reina.

La Casa de la Reina. Foto de Guillermo Chaves.

El Palacio de Versalles cuenta con unos jardines que, cuando se miran por primera vez, impresionan por su sentido del balance y el control del diseño sobre el paisaje. Sus dimensiones pretenden abarcar el infinito, están hechos para mostrar en dominio del ser humano sobre la naturaleza, para ostentar poder, riqueza e ideales absolutos. Su sentido de la estética está asociado a la grandeza, la majestuosidad y el simbolismo que representa la Monarquía. Son los espacios suntuosos, de inspiración cartesiana, los protagonistas en la búsqueda de la perfección simétrica. Una perspectiva impuesta al paisaje es predominante desde el eje visual, el cual deja sentir el rango de lo absoluto. Un rango que abarca el castillo como el principio y en el final... el infinito.  

El parque del Palacio de Versalles cubre unas 800 ha, de las cuales 300 ha son bosques, los jardines alcanzan un total de 130 ha. Aunque en su época de mayor esplendor, los jardines de Versalles se repartían por 8.000 hectáreas guardadas por un muro de 43 Km. Luis XIV dejó en manos del gran maestro André Le Nôtre, un reconocido experto en botánica, arquitectura y pintura, la planificación total de estos jardines. Su construcción se extendió por una década; desde 1660 a 1670. Muchos son los cambios, adiciones y sustracciones que se darían con el devenir de un régimen que colapsa, y de los dramáticos cambios sociales y políticos que se sucederían, hasta llegar a lo que hoy conocemos.

Como sería demasiado tedioso hacer una larga descripción larga de mí recorrido por ellos, voy a presentarlo por temas, con escalas en partes importantes, (desde mi punto de vista), y de lo que pude captar en un día de observación.  

 Arcada sobre la que está una galería de madera, que une la Casa de la Reina con un salón de Billar.
Foto de Guillermo Chaves. 

Cuando María Antonieta recibió en Luis XVI el dominio del Pequeño Trianón, se dio cuenta que sus jardines no le satisfacían, eran más aptos para los estudios de botánica que para el disfrute de una reina que gustaba de las modas y novedades. A la soberana le gustaban los jardines ingleses, por eso pidió a su arquitecto Mique y a Hubert Robert, que iba replantando los jardines de Versalles, que le diseñara un parque a su pequeño dominio. Fue cuando aparecieron las perspectivas pintorescas, los arroyos y los campos de césped que hoy vemos. Conforme la reina inventaba iban apareciendo el Belbedere, el peñón que domina el lago, una isla, el Templo del Amor, etc. Pero es la Aldea la que iba a contribuir con la fama del Jardín de la Reina.

Senderos que llevan a la Aldea, con su Gran Lago en la visual.

La Aldea de la Reina María Antonieta es una dependencia del Petit Trianon (un palacete dentro del propio Versalles), también se le llama: “el dominio de la Reina” que contiene además del Pequeño Trianón, los jardines de la Reina y la Aldea. Bajo el Primer Imperio, la Emperatriz María Luisa procede a reamueblar la Aldea con un gusto refinado.

La Aldea de la Reina, “Le Hameau de la Reine” es el lugar donde la Reina María Antonia Josefa Juana de Hapsburgo-Lorena, esposa de Luis XVI, alcanzó realizar sus caprichos. Destaca por su concepto diferente, la escala es más íntima que el resto del jardín que muestra el poder avasallador de la creatividad humana y poder soberano sobre la naturaleza, su ambiente es bucólico con un aire pastoril y pintoresco. El concepto se logra al sentirse  transportado a otro ambiente, a un paisaje idílico y nostálgico que imita las chozas de Normandía.

La idea de crear una aldea se originó cuando la Delfina vio un cuadro y se enamoró de él. Se trataba de la representación de una granja del País de Caux, una región de Normandía, pintada por Hubert Robert. La Reina hizo el pedido expreso de hacer una recreación exacta la granja normanda que el pintor plasmó en uno de su lienzo. La aldea fue construida entre 1783 y 1785 por encargo de la Reina al arquitecto Richard Mique. Ella le ordenó al arquitecto la construcción de la granja que Robert había pintado en su cuadro. El resultado se ve reflejado en un conjunto de pequeñas casas con techos de paja, pizarra y balcones de madera, con el lago y los cisnes como complemento del conjunto.

Cuadro de la aldea y foto de la torre http://www.elconfidencial.com/cache/2007/09/15/21_granja_maria_antonieta_versalles.html

Su idea era crear un paisaje rural irreal e idealizado. A la Reina le gustaba disfrutar de este lugar y recrearse con los placeres de una vida sencilla y de un estilo de vida campestre utópico, lejos de los fastuosos rituales reales de Versalles. Representa el lugar que pone fin a la paciencia de la Reina para el protocolo, sus ansias de libertad y la añoranza. El conjunto se convierte en una auténtica explotación agrícola, dirigida por un granjero, cuyos productos abastecían las cocinas del Palacio.

Claro, no se conformaría con que fuera solo una granja, sino que el predio que desea debía incluir un lago, construcciones varias como molinos, palomar, una casa de campo, una torre, huertas y todo tipo de animales. Se dice que María Antonieta invitaba a sus amigas a visitarla, ordeñaban vacas de vez en cuanto, cosechaban y comían de los frutos y verduras de la huerta. A este recinto solo se accedía por invitación de la reina y cada cual debía representar  un oficio o personaje concreto. Sus juegos consistían en dejar de ser la consorte del monarca francés para convertirse en nada menos que una lechera. Algo que les encantaba era que su vestimenta debía ser informal, similar a las ropas de las granjeras y sentirse libres jugando al granjero.

El Gran Lago rodeado por la Aldea. Foto de Guillermo Chaves.

Es destacable su lago de forma irregular alrededor del cual se agrupan estas modestas construcciones, pero que en realidad esconden lujosos interiores. De once casas distribuidas en torno al Gran Lago, cinco estaban reservadas para uso de la Reina y de sus invitados: la Casa de la Reina, el Billar, el Gabinete, el Molino y la Lechería de Degustación. Las cuatro casas restantes estaban reservadas para los campesinos: la Granja y sus anexos, el Granero, el Palomar y la Lechería de Degustación. Cada casa contaba con su huerto o su pequeño jardín, allí se plantaban repollos de Milán, coliflores y alcachofas. Se hacía rodear por un seto de carpes y los límites se cerraban con una empalizada de castaños. Pequeños huertos también estaban plantados de manzanos y cerezos.


Vista de uno de sus preciosos huertos.

Las escaleras, las galerías y balcones estaban adornados con macetas de loza de Saint-Clément, de color blanco y azul, que contenían jacintos, alhelíes o geranios. Por las paredes de las casas y las pérgolas o arcos se extendían plantas trepadoras que sombreaban algunas avenidas. En 1785 se instaló un columpio para los niños reales que luego se desmontó rápidamente. En 1788, también se acondicionó un juego de bolos.

Las principales construcciones del conjunto son:

La Casa de la Reina (La Maison de la Reine)

Foto de Guillermo Chaves.

Esta construcción es el edificio más importante de la Aldea. En realidad se compone de dos edificios diferentes unidos por una galería de madera decorada con macetas de loza blanca y azul y las iniciales de María Antonieta: a la derecha se encuentra la casa de la Reina propiamente dicha, compuesta en la planta baja por un comedor y un gabinete de juegos, y en la planta superior, por un gran salón, un pequeño salón y un gabinete chino; a la izquierda, la casa del Billar se compone en la planta baja, de una sala de billar y en el piso superior de un pequeño aposento.

Foto de Guillermo Chaves.

Según se describe; desde lo alto de la galería, la reina, ataviada simplemente con un vestido de muselina blanca y peinada con un sombrero de paja, podía seguir con la mirada los trabajos del campo.

Foto de Guillermo Chaves.

El Gabinete (Le Boudoir)

Foto de Guillermo Chaves. 
    
Con su techo de juncos, su tragaluz, su cobertizo y su vieja escalera de piedra, la Casita de la Reina, conocida como Gabinete, se componía de un salón y de un guardarropa y estaba rodeada por un jardín cercado.

Escalera de piedra, la Casita de la Reina, conocida como el Gabinete. Foto de Guillermo Chaves.

La Torre de Malborough (La Tour de Malborough)

Foto de Guillermo Chaves.


La Torre de Malborough, una especie de faro que domina las orillas del Gran Lago, se utilizaba para salir de pesca o para dar paseos en barca. En la torre de la Pesquería conocida como Torre de Malborough se almacena el material utilizado para la pesca del lucio y la carpa. Su parte alta sirvía de observatorio para comunicarse por señales con el Palacio de Versalles.
Su nombre, es el reflejo de la anglomanía a la moda en la época, recuerda la canción compuesta en 1722 al morir el Duque de Malborough. Aún hoy es conocida este estribillo de la canción "Mambrú se fue a la guerra" que se hizo muy famosa en la corte gracias a la nodriza del Delfín, Madame Poitrine (Pechos).

El Molino (Le Moulin)


Foto de Guillermo Chaves.

El molino se sitúa a la orilla del lago desde el cual sale un brazo de agua. El Molino servía para moler el pan con su rueda y contaba también con un lavadero. Estaba al servicio del pueblito.


El Calientaplatos (Le Réchauffoir)


Foto de Guillermo Chaves. La foto solo ilustra esta sección porque no tengo una de esta edificación.

Con su plano en escuadra, el calientaplatos era el edificio que albergaba una gran cocina, una despensa y pequeñas habitaciones. En el que se preparaban los platos para las cenas y otros banquetes que se daban en la Casa de la Reina. Se amueblaba sumariamente: una chimenea, un horno, una tabla en abeto, un suelo cubierto de tommettes.

La Lechería de preparación (la Laiterie de Propreté)


La Lechería junto a la Torre. Foto de Guillermo Chaves.

Los productos lácteos como la mantequilla o los quesos se fabricaban en la Lechería de Preparación, destruida bajo el Primer Imperio, y que se encontraba situada frente a la Lechería de Degustación. Allí se desnataba la leche y batía la mantequilla. La Reina probaba los productos lácteos. La casa estaba amueblada con mesas de mármol, equipadas con vajillas de porcelana. Aunque fue restaurada bajo el reinado de Luis XVIII, la lechería era menos lujosa que la acondicionada en el palacio de Rambouillet.

La Granja (La Ferme)

A petición propia, de María Antonieta había una pequeña granja construida en su propiedad para su propia diversión. La finca fue adquirida y restaurada en 1993 por una Fundación de Asistencia a los Animales. Después de una magnífica restauración la finca se reservó exclusivamente para el aprendizaje de los niños. Hay personal que los cuida y los acompaña mientras los padres visitan el Castillo de Versalles. Su propósito es familiarizar a los niños 5-12 años de edad con la naturaleza. La Finca de aprendizaje también les enseña algunos otros secretos. En un marco histórico, los niños pueden recoger frutas y verduras e incluso probar la leche de vaca. La Granja estaba situada aparte de la Aldea y en su tiempo acogía una ganadería variada: una pequeña manada de ocho vacas y un toro, diez cabras, ovejas y palomas.

El Palomar (Le Colombier)


Foto de Guillermo Chaves.

Creado por el Arquitecto Richard Mique en 1783, este edificio albergó las aves de corral y las palomas. Está al lado de un salón de baile. La granja y el gallinero han desaparecido, aunque se encuentra el encantador palomar cercano al puente de piedra que comunica ambas orillas del río poblado de carpas.

La Casa del Guardián (Maison du gardien)


Foto de Guillermo Chaves.
 
El suizo Jean Bersy era quien vivía en esta residencia, uno de lados está bordeado por un sendero o terraza cubierto con un enrejado de troncos de madera.

Huertas rodean cada una de las edificaciones de la Aldea de la Reina.

El conjunto del palacio y parque de Versalles, incluyendo el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Para llegar a la Aldea de la Reina hay que caminar 1,5 km desde el palacio de Versalles, es mejor iniciar la caminata consultando un plano, pues es posible desorientarse por los laberínticos senderos que conducen a este recinto. Si no se quiere caminar, también se alquilan bicicletas o carritos eléctricos. Cualquier esfuerzo vale la pena para ver y disfrutar de estos majestuosos jardines, es sobre todo más encantador si nos tomamos un día completo para disfrutar los jardines, y pasar un rato inolvidable.




С - Libre la reproducción de textos completos o partes de él, fotos y gráficos, siempre que se realice sin fines de lucro y se mencione al autor del artículo (o al colaborador).