viernes, 6 de diciembre de 2019

Una Ciudad Biofílica al alcance de todos

Por Msc. Arq. Guillermo Chaves Hernández



Muchas ciudades del mundo están adoptando esquemas y estrategias de desarrollo que les permita transformarse en “Ciudades Biofílicas”, esta es toda una tendencia a nivel internacional, Está cuestionándose la problemática urbana, sobre todo en términos de la relación con el ambiente ya que trata por todos los medios de integrar la naturaleza en el entorno construido, pero también propone unos ciudadanos hiperconectados con la ecología de sus ciudades.

En el 2013 se hace el lanzamiento de las ciudades asociadas a la red de Ciudades Biofílicas. Biophilic Cities que “es una organización que facilita una red internacional de ciudades que luchan por construir una próspera conexión con la naturaleza.” la idea generatriz es “trabajar juntas es para planificar y diseñar ciudades que den prioridad a la naturaleza como un elemento esencial para la salud y el bienestar de sus ciudadanos, dentro de sus entornos y culturas únicos y diversos.” (Beatley, Brown, 2019)

Las ciudades que quieran unirse a la red “tienen la oportunidad de conectarse con otras ciudades biofílicas en todo el mundo, participar formalmente en eventos de la red, aportar políticas y planes a nuestra biblioteca de recursos y muchos más beneficios.”

La cuidad interesada que desee inscribirse debe cumplir con ciertos requisitos, como hacer una solicitud con una resolución oficial u otro medio por parte de la alcaldía o ayuntamiento que haga constar que se tiene la intención de participar en la Red. En cuanto a la redacción de esta Partner City Application, indican que la resolución no se tiene un formato preciso pero debe contener una declaración que respalde los objetivos de las ciudades biofílicas, y que indique la intención de la ciudad de unirse a la red. También debe aportar una breve declaración narrativa (de 500-1000 palabras) y que debe constar de dos partes  que resuman las cualidades biofílicas existentes y las iniciativas actuales, y una declaración de objetivos y aspiraciones para el futuro.

Lo que pide la organización es que cada ciudad participante prepare la siguiente justificación:

1. Una declaración de las formas clave en que la ciudad ya es biofílica (hasta qué punto la naturaleza ya se puede encontrar en la ciudad y dónde / de qué manera) y las iniciativas, programas, políticas y proyectos clave ya realizados para avanzar en la agenda de ciudades biofílicas (aproximadamente 500 palabras).

2. Una declaración de objetivos y aspiraciones para el futuro. Esta parte de la declaración describiría los pasos específicos que la ciudad tomará para mejorar la naturaleza o la posición de la naturaleza en la comunidad. Esta sección puede tener la forma de una narración textual, un conjunto de acciones con viñetas o una combinación de ambas (aproximadamente 500 palabras). (Biophilic Cities,2019)

Si desean ver los en detalle los requisitos y conocer cuáles son los indicacores solicitados  lo pueden hacer en los siguientes enlace:

https://www.biophiliccities.org/partnercityjoin


También se pueden inscribir en la red, organizaciones e individuos.


Parque de la Dolorosa, San José de Costa Rica

Costa Rica podría ser un país que podría estar liderando este tipo de iniciativas a nivel regional, de hecho cuenta con un liderazgo en este sentido, sin embargo los ciudadanos, y por tanto las autoridades de gobierno parece que mostramos una especie de doble discurso, el de ser una nación con una proporción muy alta de zonas protegidas y una recuperación muy grande del bosque que alguna vez se deforestó, pero un poco, dormidos en esos laureles, hemos sido omisos y hasta negligentes con problemáticas ambientales no resueltas, como la grave contaminación de los ríos,  o con el agravamiento de las consecuencias por expansión de monocultivos, como la piña, que muestra una voracidad implacable, aun contra áreas de protección.  Como ciudadanos no mostramos interés ni siquiera en una buena arborización urbana y más bien se talan los pocos que quedan en el medio urbano, muchos cortan y pocos siembran. Nuestro sentido de seguridad se ve amenazado cuando hay áreas verdes y árboles cercanos. ¡Tremenda contradicción! Pero en el movimiento biofílico son firmes creyentes de que la necesitamos de la conexión innata con el mundo natural.


La primera ciudad de Costa Rica en pertenecer a esta red es, Curridabat, se la resalta “la visión Ciudad Dulce para promover el crecimiento de los polinizadores en todo el paisaje urbano fue reconocida como finalista del Premio Ciudad del Bienestar 2019.”(Beatley, Brown, 2019). Sabemos que el impulsor principal de esta iniciativa, y los primeros que logran hacerla operativa son los promotores desde la administración de la municipalidad, y en especial su exalcalde Edgar Mora quien la dirigió entre 2007 y 2018.

 ¿Qué es la biofilia?

Uno de los primeros planteos que se hace de la biofilia es por parte del conservacionista Edward O. Wilson, al cual Costa Rica le agradece un importante legado, ya que en la década de los 80's estuvo haciendo una de sus afamadas investigaciones sobre hormigas, describió unas 50 nuevas especies para el país.  


Edward O. Wilson. (Foto: Miguel Rajmil)

 Wilson hizo popular el concepto biofilia en 1984, en su libro Biophilia definiéndolo como; “…la capacidad de maravillarnos por la vida que nos rodea es una tendencia innata, presente genéticamente en los seres humanos debido a que toda nuestra evolución ocurrió en medio -y gracias a- la naturaleza.” (Vallejos, 2018) también como  “la afiliación emocional innata entre el ser humano y otros organismos vivos”. (Taboada, 2018).

Todos los organismos vivos son respetados en una ciudad biofílica.

Se trata pues de una “supuesta” inherente conexión humana con el mundo natural. Digo supuesto porque cuando nos atrapa el móvil o teléfono celular, nos absorbe de tal manera, que nos desconectamos de lo que sucede alrededor, aun de los más hermosos atardeceres  (como lo comprobé hace unos días esperando el tren; al fondo se desplegaba un espectacular atardecer y casi todos los que esperaban con la mirada fija en la pantalla).

Llevar la integración de la naturaleza al diseño y planificación urbana es la premisa fundamental de la ciudad biofílica, es decir que tenemos de dar vuelta a ese tipo de crecimiento urbano que marca una distancia entre el “mundo natural” y “en el que se asienta el ser humano”. Esa separación se expresa bien en aspectos como la obsesión por pavimentar o cementar cuanto se pueda de las áreas verdes públicas (también privadas) para supuestamente “ahorrar en mantenimiento”, construir aceras con superficies podotáctiles sin preveer ningún espacio para árboles, en lo privado techar e impermeabilizar patios y antejardines y otras prácticas muy comunes en nuestro medio que hacen que estas ideas sean un verdadero reto para la sociedad.

Timothy Beatley, autor del libro " Ciudades biofílicas: integración de la naturaleza en el diseño y la planificación urbanos".  Aplica el término biofílica a las ciudades que presentan un diseño urbano que permite a sus habitantes desarrollar actividades y un estilo de vida que les permite aprender de la naturaleza y que además les compromete a cuidarla. (Martínez, 2013)

Como muchas ideas buenas, ya se creó una Red de Ciudades Biofílicas, que cuenta hoy con cerca de 180 ciudades, denominadas así por Beatley, a las que cumplen con los siguientes requisitos; (en cursiva lo que indica Taboada, 2018 y en letra normal lo que propone Ciudad Sostenible, 2018 )

⇒       La mayoría de su población tiene un espacio verde a una distancia menor de 10 minutos caminando. Es decir que hay una proporción razonable entre los porcentajes de población y rangos de distancia a espacios verdes. Además se cuantifica que porcentaje de la población visita de los parques y el tiempo que pasa al aire libre.

⇒       Poseen un gran espacio de la ciudad está cubierto por vegetación. Se necesita que hay un buen porcentaje de la ciudad cubierta por árboles o vegetación, no solo con cantidad de especies de flora y fauna presentes sino también mostrando una alta diversidad. 


Los espacios verdes están conectados. Muchas veces se implementan elementos de diseño verde en la ciudad (cubiertas vivas, muros verdes) para lograr esta conectividad.


Integran los espacios verdes para crear ambientes multisensoriales. Se valora el grado de imágenes y formas naturales utilizados por la arquitectura de la ciudad.


Se otorga un papel importante a la educación de la naturaleza en terreno. Esto se expresa en actitudes y conocimientos biofílicos y se mide por ejemplo con el porcentaje de residentes que expresa cuidado y preocupación por la naturaleza y los que pueden reconocer diferentes tipos de flora y fauna.


Inversión en infraestructura social que ayude a la población urbana a comprender la naturaleza. Tiene mucha importancia por tanto, la cantidad de miembros y participación en clubes sobre naturaleza.


Sus gobernantes toman medidas para apoyar activamente la conservación de la naturaleza. También implica un compromiso del ciudadano, cambiando hábitos en su estilo de vida, su comportamiento e incorporación de patrones biofílicos. 

El Parque de la Paz en San José de Costa Rica. Es muy visitado durante los fines de semana por familias y amigos. 

¿Es viable lograr una ciudad biofílica en nuestro país? Una buena pregunta para los políticos que cada cuatro años se postulan para puestos de gobernanza en el Estado.  Saben ellos que existen los profesionales en paisajismo. ¿Conocen en qué consiste esta especialidad? ¿Qué tanto está incluida la variable paisaje en los planes de desarrollo y los planes reguladores de los cantones reguladores de los cantones? ¿Dónde podemos iniciar con una iniciativa de este tipo, cuál cuidad de Costa Rica va a tomar la iniciativa?

Una meta como la creación de una cuidad biofílica tiene que contar con una participación activa del ciudadano, en forma personal, con un compromiso e  involucramiento activo, puede ser por medio de comités locales. También con la empresa privada comprometida con el bien común para que en conjunto todos dispongamos de una mejor calidad de vida sin sacrificar el bienestar del planeta. Invitados están a que dediquemos unas horas menos de pantalla de celular o móvil a una pequeña caminata a un parque y que observemos bien lo que nos ofrece y cómo podríamos mejorarlo. 

Bibliografía:


Beatley, Tim & Brown, JD, UICN, Congreso Mundial de la Naturaleza, Marbella 2020, La ciudad biofílica y saludable, Francia, 2019. Recuperado de https://www.iucncongress2020.org/es/newsroom/la-ciudad-biofilica-y-saludable


Biophilic Cities, Partner City Application, Charlottesville, VA, University of Virginia. 2019  Recuperado de https://www.biophiliccities.org/partnercityjoin

Vallejos Cotter, Ana. Endémico. Santiago, Chile. Biofilia, Amor por lo vivo. 2018. Recuperado de https://www.endemico.org/picks-del-editor/biofilia-amor-por-todo-lo-vivo/

Taboada, José. TYS Magazine, Santiago de Compostela (A Coruña). España. ¿Qué son ciudades biofílicas), 2018. Recuperado de https://www.tysmagazine.com/las-ciudades-biofilicas/

Martínez Gaete, Constanza.  Plataforma Urbana » Análisis Urbano y Territorial », Chile. ¿Qué hace que una ciudad sea “Biofílica”?, 2013) Recuperado de http://www.plataformaurbana.cl/archive/2013/02/11/que-hace-que-una-ciudad-sea-biofilica/

Ciudad Sostenible. Biophilic cities. Ciudades que aman la naturaleza. Chile, 2018. Recuperado de http://www.ciudadsostenible.cl/servicio/proyectos-de-arquitectura-sostenible/

jueves, 5 de diciembre de 2019

Hábitos proambientales para apoyar la conservación del paisaje.

Por Msc. Arq. Guillermo Chaves Hernández


Los hábitos proambientales se refieren al hecho de practicar o adquirir un comportamiento proambiental, es decir el que la persona tiene en su relación con el ambiente. Este es un campo relativamente nuevo en la psicología científica o por lo menos de incorporación tardía. Hay una rama de esta profesión que se conoce como Psicología Ambiental, que surge como necesidad al ser nosotros “la especie dominante en el planeta Tierra, y hemos causado tal crisis ambiental que finalmente hemos generado un saber ambiental que resulta un llamado a la reconstrucción social del mundo” (Leff, 1998).

Joel Martínez-Soto hace un aporte interesante haciendo una revisión desde este campo en un ensayo que se llama “Comportamiento proambiental. Una aproximación al estudio del desarrollo sustentable con énfasis en el comportamiento persona-ambiente”. Lo que el autor llama comportamiento proambiental (CPA) es un término que no puede ser definido satisfactoriamente, ya que existe una variedad de enfoques que van desde un hábito, una conducta intencional y dirigida; y para algunos CPA solamente puede surgir de manera forzada. (Martínez, 2004) Un antor lo define como “el conjunto de acciones intencionales, dirigidas y efectivas que responden a requerimientos sociales e individuales que resultan de la protección del medio” (Corral Verdugo, 2000a). El autor hace una diferenciación entre una CPA dirigido de manera deliberada y consciente a la preservación, en contraste con el desarrollo de una intención o conciencia ecológica.  Al no ser este mi cambio de estudio veo esa discusión como aquella famosa pregunta; “qué fue primero, el huevo o la gallina”. Esto puede ir de manera equiparada desde una mayor concienciación a la modificación de actitudes y hábitos de consumo.

Para Bethelmy Lisbeth, “En sí, una conducta proambiental es toda acción orientada de manera consciente al mantenimiento óptimo de los recursos naturales, al equilibrio de los ecosistemas y que, a su vez, responden a necesidades sociales e individuales.” La autora señala que “hay diferentes niveles de conductas proambientales y todas forman parte de un conjunto, un estilo de vida personal y también de las comunidades, acerca de cómo desean convivir y de cómo quieren reflejar su autoimagen y autoconcepto.” (Bethelmy, 2015).


Para nosotros los hábitos proambientales reflejan una disposición ética, en que se adopta un estilo de vida coherente con una praxis ambiental o ecológica y que puede manifestarse en infinidad de formas y motivaciones, tanto individuales como colectivas.  

El Río Savegre es uno de los más limpios de Centroamérica, esto es un logro de las comunidades que se unieron para proteger el recurso hídrico y promover el turismo. 

¿Cómo adquirir hábitos proambientales?

Hay muchas formas de hacerlo, individualmente depende de los programas educativos y de los valores con que se nos instruye en el sistema educativo, la familia y en nuestras relaciones sociales en general. A nivel colectivo se puede responder a programas sociales, observando  reglamentaciones, aun las normas no escritas de respeto al ambiente
 (reciclando, por ejemplo), siendo un consumidor consciente y un ciudadano con cultura empática y solidaria. 

Es siempre una buena inversión de tiempo hacer caminatas para visitar los sitios protegidos del país o ir a los jardines botánicos, ya que se pueden conocer "biomas" con plantas que son poco conocidas e interesantes para nosotros, que tal vez no hemos visto antes, y que de inmediato capturan la atención por algún atractivo particular. Los paisajistas estamos constantemente buscando plantas nativas para nuestros proyectos pero lamentablemente muchos viveros ofrecen mayoritariamente plantas exóticas, que son las que por lo general se piden para ornato.  Comercialmente ofrece mayor ventaja una planta que se pueda reproducir con facilidad, de crecimiento rápido, con alguna flor llamativa, y que ofrezca un mantenimiento de regular a fácil. Como consecuencia de esto tenemos un paisajismo y jardinería que luce empobrecido desde el punto de vista de nuestra diversidad biológica. Algunas especies son peligrosamente invasoras, se crea un hábitat con pocos beneficios ecosistémicos y hasta hostil para la fauna nativa. Esto ha significado un desmejoramiento continuo del ecosistema local, que se debe contrarrestar con educación, para formar una cultura de apreciación y conservación del paisaje nativo. Lo que puede llevarnos hasta una reeducación sobre la forma en que percibimos y nos relacionamos con nuestro entorno natural.  



Cada paisaje, como este de Río Celeste, es un regalo para los sentidos, y en sí una oportunidad de apertura a la dimensión espiritual. Una ética ambiental debe de nacer de esa conexión profunda que alguna vez olvidamos.   

Los que estudiamos el paisaje estamos interesados en que todas las personas desarrollemos una conciencia ecológico-paisajística, que buscaría una mejor calidad ambiental, también mantener y ampliar la protección de los paisajes,  que haya una apropiación paisajística del territorio, reconociendo y valorando sus rasgos esenciales, tanto como referentes estéticos e identitarios dado que muchas veces tienen la cualidad de ser únicos e irrepetibles. Suena muy grande y ambicioso, pero esto puede lograrse de lo micro (un pequeño jardín) a lo macro (un biocorredor urbano) y desde abajo (con cada persona aportando un pequeño granito) hacia arriba, (por ejemplo, cambiando las políticas ambientales.)

Los que generalmente habitamos en el medio urbano simplemente nos desentendemos, o somos por omisión muy negligentes con la pérdida paulatina de paisajes, y ese nivel de inconsciencia se manifiesta desde el hogar mismo. Los problemas como contaminación del agua en todo el país son notorios, se sabe que casi todos los costarricenses recibimos agua potable desde el sistema público de distribución, y con una desidia insensata devolvemos agua contaminada, en forma de aguas negras y jabonosas, que no pocas veces van a dar a los ríos y mares. Cuando no también se les carga de desechos sólidos, tratamos los ríos como basureros.  En el mismo sentido, pero desde otro ángulo, está lo que nosotros hacemos con los jardines, parques y áreas verdes públicas ya que pueden terminar siendo “tierra de nadie”, a lugares con una apariencia anodina y predecible,  ya que se usan las mismas plantas exóticas y algunas nativas por todo el país, sin ningún miramiento sobre si será la mejor solución y ubicación de esas especies. Contamos entonces con una construcción social del social el paisaje que tiende a ciertos estereotipos y a una homogenización, que responde a esas “fuerzas dominantes” sobre todo relacionadas con el consumo. También sometemos al paisaje a hábitos y patrones preconcebidos.


Rincón de la Vieja es el volcán más extenso y activo de Guanacaste, Costa Rica. Es parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO del Área de Conservación Guanacaste.  

Hoy es un imperativo esencial, para cada vez mayor cantidad de gente, hacer lo que esté a nuestro alcance contra los efectos del cambio climático, el deterioro ambiental con la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de hábitats y la erosión genética como algunas de las manifestaciones resultantes de esta relación discordante que tenemos con el ambiente. Todos podemos participar de lo que se conoce como cultura ambiental, que se propone un cambio cultural a través de la educación, ya que el planeta está urgido de ciudadanos que hayan superado el “analfabetismo ambiental”, con capacidad de modificar sus hábitos y actitudes, que nos permitan detener esa vertiginosa caída al precipicio del deterioro y degradación por la ruptura del equilibrio ecosférico.  Esta crisis actual tiene su origen en una especie de desarraigo social y cultural de la tierra que nos sustenta, un alejamiento de nuestras raíces y que percibimos como una decadencia del entorno y pérdida de paisaje. Estamos ese año 2019 viendo y analizando lo que sucede a todo nuestro alrededor, incluso a nivel regional, hay un sentido de urgencia en hacer una revisión fundamental de la condición humana, en muchos sentidos. Y uno de ellos es hacer conciencia del uso abusivo de los recursos naturales, la aceleración de las modificaciones, muy evidente en el territorio, de un carácter masivo en el paisaje, con el agravante de que las consecuencias negativas tienen consecuencias globales.

Son muchas las formas en que podemos enfrentarnos a esta realidad, una de ellas es desarrollando hábitos proambientales, alfabetizándose en ecología, podemos ir adquiriendo esos hábitos y actitudes cuando;

1.       Lleguemos a conocer la flora nativa para contrastar sus beneficios con respecto a la flora exótica, observemos como es la que mejor se integra al paisaje.

2.       Estudiemos cada especie nativa ya que ha evolucionado dentro de un ecosistema a lo largo de milenios o millones de años y por tanto desempeñan una determinada función en el sistema natural.

3.       Cuando introduzcamos vegetación nativa hagámoslo creando un hábitat para la fauna local, permitiendo que el jardín les provea alimento, protección y refugio.

4.       Visitemos páginas electrónicas y leamos libros, vayamos a conferencias de organizaciones, que hacen un gran esfuerzo por promocionar las plantas nativas y hacen una labor invaluable para  la conservación de la flora y fauna locales.

5.       Visitemos los jardines botánicos con la intención de disfrutar y aprender algo nuevo. Estas instituciones cuidan y mantienen un importante patrimonio genético. Dentro de sus funciones están la investigación científica, la conservación de especies amenazadas, y divulgación de la diversidad. Algunos promueven el rescate del uso tradicional de la vegetación y hay muchas otras funciones y deberes según lo dispone cada Jardín Botánico. También podemos visitar parques, jardines, zonas de protección.

6.       Hagamos un aporte que puede ser menor, pero significativo, de hacer un jardín con identidad nacional. Esto le compromete a aprender de pisos altitudinales, zonas de vida, y la flora que localmente prospera, para que forme un pequeño hábitat silvestre.

7.       Propongámonos atraer polinizadores adaptados a esa biodiversidad, aprendiendo que ha habido una evolución conjunta, entre insectos, animales y plantas, son por tanto codependientes. Es un gesto generoso y de gratitud crear ese pequeño nicho ecológico específico.

8.       Depuremos parte del agua que contaminamos. Se calcula que las aguas grises representan el 80% del total de aguas negras que produce cada hogar y existen los llamados filtros biológicos que se valen de procesos naturales para su purificación.

9.        Eduquemos en la apreciación de la naturaleza.  Necesitamos una ética ambiental de empatía, respeto y solidaridad, donde concibamos a la Tierra como un ser vital en el que estaremos de paso y por tanto tenemos que proponernos dejarla mejor de cómo la encontramos.


Apreciemos las maravillas de la naturaleza. No somos el centro de la Creación simplemente un grano de arena en el desierto de la existencia. Tal vez menos... 

Bibliografía:

Martínez Soto, Joel. Comportamiento proambiental. Una aproximación al estudio del desarrollo sustentable con énfasis en el comportamiento persona-ambiente(1) Revista Theomai, núm. 99, invierno, 2004, p. 0 Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo Buenos Aires, Argentina.

LEFF, E.: Psicoanálisis y saber ambiental, ¿diálogo imposible? Ambientalizar la psicología o psicoanalizar el ambiente. Encuentro de dos saberes frente a la ciencia. En Guevara, Landázuri y Terán. Estudios de Psicología Ambiental en América Latina. México, CONACYT y Universidad de Puebla. Pp.59 – 69, 1998.Ç

CORRAL VERDUGO Y PINHEIRO, J.: “Condičoes para o estudo do comportamento proambiental”. Estudos de psicología, 4, 7-22, 1999.


Bethelmy, Lisbeth. Verde la Tierra, Las conductas proambientales y nosotros, Caracas, Venezuela, 2015. Recuperado de http://verdelatierra.com/las-conductas-proambientales-y-nosotros-2/

miércoles, 3 de julio de 2019

Cadereyta, Querétaro, México,

Imagen de https://www.visitmexico.com/es/destinos-principales/queretaro/cadereyta

Hice un viaje a México, con el propósito de participar en el Congreso Regional IFLA Américas del 2018 con sede en el Seminario de Cultura Mexicana. Como paisajista, de paso conocer una cuidad declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad; el  Centro histórico de Santiago de Querétaro, el paisaje de semidesierto queretano hidalguense y un jardín botánico que tiene una importante muestra de flora local. Para la fecha elegida (finales de setiembre) las condiciones del tiempo eran agradables, ya que en esa zona del estado predomina el clima secos y semisecos del centro, cuya temperatura media anual oscila entre 7ºC y 25.1ºC. La localidad está a 2042 m s. n. m.

Era mi deseo conocer el Jardín Botánico Regional de Cadereyta a "Ing. Manuel González de Cosío" que se dedica al estudio, conservación y aprovechamiento de la flora mexicana; particularmente, la del semidesierto ya que desde que estaba en el congreso, una parte del patio exterior se dedicaba a la flora de este estado.

Para alguien como yo, que viene del trópico, siempre es agradable encontrar esas imágenes contrastantes y ver las características que hacen de ese paisaje un elemento identitario, único en su singularidad.


Conjunto religioso en Cadereyta de Montes con la Parroquia de San Pedro y San Pablo y el Templo de la Soledad.

Cadereyta De Montes, es parte de esos 112 pueblos mágicos que México promociona en el exterior como sitios particularmente atractivos que hay que conocer y disfrutar.  Es fácil llegar si se está en Santiago de Querétaro ya que son 73 Km de distancia que se recorren en aproximadamente una hora.

Llegar de la terminal de Careyta, si se va en bus; al centro del poblado son unas cuadras de un bello y armónico conjunto de urbanístico que conserva aun aires coloniales, también con arquitectura más reciente que responde a la misma escala y tipología de edificaciones del resto de las cuadras centrales. 



Fundada en el siglo XVIII por los religiosos franciscanos Cadereyta es la cabecera municipal de Cadereyta de Montes, y su Centro Histórico cuenta con magníficos inmuebles como el Templo de San Pedro y San Pablo, el Palacio Municipal, las casonas coloniales, y otras edificaciones estilo neoclásico y barroco. Recorrer el pueblo es placentero ya que tiene la vida propia de los encantadores centros históricos y el visitante se siente seguro y acogido.

En la Cabecera Municipal se pueden visitar el "Pilancón" ubicado en el parque "Las Fuentes" y que además es la ruta que uno se encuentra cuando va a las afueras del pueblo donde se ubica el jardín Botánico.  El Pilancón data del siglo XIX y es una obra que tuvo el objetivo de abastecer de agua al pueblo mediante la recolección de aguas pluviales.



En una ampliación les estaré contando lo del Jardín Botánico Regional de Cadereyta.  








lunes, 20 de mayo de 2019

Diseño de ecotonos paisajísticos


Se afirma que el paisajista debe contar con buenas dotes de observación además de otras muchas habilidades. La observación cuidadosa y consciente de la naturaleza para comprender y conceptualizar los diseños de paisaje es en sí una habilidad en la que hay que adiestrarse. Cuando se nos presenta un problema a resolver, podemos recurrir a los libros e información en línea y consultar especialistas como parte del análisis de sitio. Pero con la observación cuidadosa que se puede recopilar información y datos de primera mano. Es en el mirar alrededor, a la naturaleza, cuando se revela en toda su magnitud la riqueza de vida, el resultado de lo que la evolución ha ido generando para optimizar una solución singular, y es posiblemente el lugar que nos inspire para dar una resolución satisfactoria. Esa singularidad es exclusiva y repuesta directa a una particular combinación de factores ambientales, en condiciones similares lo observado es una fuente de inspiración. 


Vista del encuentro de dos ecosistemas, la selva del bosque tropical y el canal, con la resultante de un borde, rico en especies hidrófilas. Sobresalen el Philodendron radiatum Scotr (Aracea) y  Montrichardia arborescens (L.) Schott (Araceae) Canales, Parque Nacional de Tortuguero (Costa Rica). Foto de http://www.plantasyhongos.es/herbarium/paisajes-htm/Costa-Rica_tortuguero-canales.htm

A una observación de este tipo, que no es estadística sino que se centra en las características, se le llama cualitativa ya que se enfoca en los cinco sentidos: vista, olfato, tacto, gusto y oído. De esa observación cualitativa, (que puede hacerse junto a especialistas como botánicos y con equipos como geolocalizadores, u otros insumos técnicos),  es donde empezamos a descubrir y se nos revelan las claves para leer el territorio y comprender el porqué determinada área cuenta con ese paisaje y los factores que lo configuraron. Las giras técnicas, con estudiantes o asistentes, si es el caso, pueden ayudarnos a convertirnos en observadores curiosos,  y si prevemos unas buenas estrategias de la observación y su análisis, descubriremos el mundo de relaciones y procesos de la naturaleza.


Leer el paisaje, es también familiarizarse con los ciclos naturales. Hay una dimensión temporal en la naturaleza donde nada es igual al día anterior. En los ciclos vitales las actividades de plantas se suceden con los cambios de estación. Dentro de la infinidad de áreas que el paisajista puede observar con detenimiento están los ecotonos.

Ecotono

Ecotono se llama a la transición entre dos ecosistemas distintos. Es un territorio fronterizo donde entran  en tensión los márgenes ecológicos de biomas adyacentes. El término técnico ecotono lo acuña el biólogo norteamericano Frederic Edward Clements (1874-1945) usando dos vocablos griegos Oikos (griego:οἶκος, plural: οἶκοι), el equivalente al término "casa" y griego tono (τόνος, “tensión”) para expresar un área de transición. Él lo explica por primera vez en un texto llamado Research methods in ecology o en español Métodos de investigación en ecología. Habla de un "efecto de borde” donde, dada la confluencia de entre dos ecosistemas limítrofes, se presenta una mayor densidad y variedad de organismos. Los ecotonos son considerados los hábitats de mayor diversidad genética  ya que son a la vez puentes de "flujo genético" entre poblaciones contrastadas. Muchas especies necesitan de estas áreas de transición para efectos de búsqueda de condiciones favorables para alimentarse, reproducirse y muchos  son también residentes permanentes de estas circunstancias particulares. Se ha observado que la composición de fauna y de flora es mayor que la suma parcial de los componentes de las comunidades adyacentes.


Cuando se despeja un área para dejar claros para propósitos utilitarios, como son las áreas de jardín o prados, con el tiempo se establecen esas especies que se favorecen de esas condiciones ambientales y prosperan solas en los primeros estadios de sucesión-regeneración. Este es el caso de este borde en la Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson en San Vito de Coto Brus, Costa Rica, con la presencia de helechos arborescentes y algunas zingiberales. 

Hay ecotonos que se generan por condiciones naturales, por ejemplo cuando se encuentran dos grandes tipos de biomas, son por ejemplo los manglares, lugar de confluencia entre los mares y la tierra, también el encuentro de la selva y la sabana, ocurren a diferentes escalas. Los hay también producto de factores humanos,  como el caso campos agrícolas vs bosques, o potrero vs bosque ripario. Es comparado con una membrana permeable que permite el intercambio de materia y energía entre los hábitat así como también regular flujos en una o varias direcciones entre los biomas y por tanto también ejerce una función de control de los procesos ecológicos.

El ecotono paisajístico

El ecotono paisajístico, es una evocación a menor escala de lo que se percibe observando los procesos ecológicos, especialmente donde ha habido fragmentación por las alteraciones antrópicas que inducen a la aparición de bordes. Un ecotono de borde se genera por un límite entre diferentes comunidades y en este caso debido a perturbaciones naturales o humanas. El caso de la frontera agrícola es un buen ejemplo en que se contraponen los cultivos vs bosque natural. Allí surge en contraste entre unidades de paisaje, ya sea de manera abrupta o en estadios sucesionales. Pueden presentarse condiciones como gradientes con especies tolerantes a la luz y especies de sombra. Es decir que hay ecotonos que se dan en pequeña escala por una gradación microclimática o microedáfica entre otros factores. El efecto de borde se presenta en esa área de transición donde un límite abrupto entre dos o más agrupaciones vegetales.

En las obras de paisajismo nos enfrentamos regularmente con estos sitios, áreas o unidades donde se encuentran  y mezclan condiciones ambientales dispares, cada una con características estructurales y funcionales distintivas, por ejemplo; un bosque ante un prado, una laguna ante un área ajardinada, un bosque ripario frente a un huerto y otros por el estilo, son ecotonos de un alcance variable pero son zonas de interface, que si se planifican bien, pueden llegar a ser los lugares más diversos e interesantes de la obra paisajística.

Una rocalla es un espacio propicio para potenciar la complejidad de organismos que se puedan beneficiar de una situación con ciertas particularidades.  Las rocallas tienen mucha popularidad en horticultura, especialmente si las rocas son de la localidad ya que hay un gran abanico de plantas y animales que prosperan en estas. El grupo de plantas llamadas rupícolas, que son plantas con adaptaciones para vivir en ambientes rocosos, con pendientes fuertes o acantilados son las indicadas porque resisten la sequía y los ambientes pobres en nutrientes.

Hay rocallas umbrías, se dan en gargantas rocosas estrechas y profundas, valles estrechos muy escabrosos, u otros sitios similares y otras zonas umbrías donde la sombra es predominante. Hay que considerar en el diseño que se tenga un drenaje rápido con una buena permeabilidad.

Un buen ejemplo de una rocalla umbrosa es este jardín dentro un pequeño invernadero dedicado a las orquídeas miniatura, colocadas sobre todo sobre ramas y troncos, en el Jardín La Laguna en Curridabat, Costa Rica. Predominan sobre las rocas las begonias, sellaginelas y helechos.

Los bordes de lagunas, no importa en tamaño o si es artificial o natural, es ideal para generar  distintos microrelieves y topografías, y nos podemos inspirar en la estructuración fisiográfica y ecológica del área. Hay que considerar que es un lugar de interacción y transición caracterizada por la confluencia de unos ecosistemas con características propias distintivas.

Un sistema ribereño es un ecotono ripario ya que los ríos son los más dinámicos paisajes del ecosistema. Son modeladores del relieve y a la vez generadoras de comunidades riparias que son asociaciones que solo ocurren en las adyacencias del cauce o en sus zonas de inundación y que se caracterizan por reunir vegetación que establece un equilibrio con esa superficie fluvial. Las riberas se destacan paisajísticamente porque permiten que prospere una gran diversidad de flora y fauna que son indicadores de la calidad ecológica de los ríos. Es un valioso recurso si existe un cauce de quebrada o río en el terreno donde se quiere trabajar en un proyecto  paisajista ya que permite enriquecer la dinámica del borde.

En síntesis,  la observación cualitativa es en sí parte de una metodología, que nos sirve resolver retos de diseño. Es también la forma de ir creando sus propias estrategias que pueden derivarse del estudio e interpretación del propio ecotono. Pautas como; adaptar nuestro problema al ecotono observado adoptando en parte su resolución.

Otra estrategia es identificar los estadios de “la dinámica sucesional de la vegetación”, especialmente las primeras etapas. Puede ser muy rico ver lo que sucede en el tiempo en áreas alteradas por fenómenos naturales o intervenidas por el ser humano, como los bordes de una carretera, linderos de fincas agropecuarias. Con esa información bien documentada se pueden identificar especies pioneras que son poco exigentes y que prosperan en ambientes perturbados descubiertos, un poco estériles. Muchas veces lo que predominan son las especies como herbáceas y arbustos de ciclo de vida corto, son poco exigentes y su desarrollo es rápido. Esta colonización de espacios vacíos, tienen la capacidad de suavizar las condiciones ambientales que facilitan la llegada de otras especies y muchas veces ocupamos de la resistencia de ellas para tener éxito en proyectos cuyo presupuesto e bajo o en que se exigen bajar los costos de mantenimiento.

Los ecotonos son y serán fuentes de información valiosos en tiempos críticos ambientalmente, como los actuales, en que el cambio climático avanza avasallando con ecosistemas que no sabemos cómo responderán ante eventuales extremos climáticos. Las especies de más tolerancia y adaptabilidad nos ayudarán a contrarrestar muchos de los efectos menos deseables y serán como un ejército silencioso que puede defendernos o suavizar los efectos de nuestros propios yerros, descuidos y desaciertos cometidos en nuestra relación con el medio natural.  

jueves, 18 de abril de 2019

Tierra húmeda



En una tarde de verano el rumor de una inesperada lluvia se acercaba. Estando recostado me fui quedando dormido, pasando hacia lo ignoto del sueño, disipándome de forma pausada mientras olía a tierra mojada, la que sentía como un perfume que me abarcaba y pertenecía.

Escuchaba la tormenta acercarse y finalmente me ofreció su arrullo hasta caer en un sueño lúcido. El aire humedecido por una lluvia me acariciaba por dentro, el viento fresco traía consigo un mensaje de renovación y verdor.  Por momentos escuché  las palabras del agua y del aire y se me revelaron elementales vivos; somos tu propia morada...  Les escuché con gratitud ya que las aguas, el aire y los otros elementos tenían memoria y son parte de los pensamientos en los cuales fluyen. El agua era purificación, junto con la agitación del viento, me ofrecieron sus cualidades y también toda la memoria que tuvo su génesis en el origen de los tiempos. Me recordaban que todo fluye en ciclos, vórtices, remansos y cascadas, y nosotros fluimos en ellos más allá de la efímera materia en la que somos momentáneamente. Los relámpagos son chispas inspiradoras, poco comprendidas por nosotros, pero que son vitales para que se nutran y germinen las especies de iluminadas plantas, más cercanas a la divinidad que nosotros y toda la vida son y depende de ellas, incluyendo la nuestra. A todos nos ofrecen siempre su mensaje. Están a la espera de que en cada momento nos desconectemos de la "tridimensionalidad" para que encontremos un instante de lucidez soñando el mar, y reconocernos como la única y misma divinidad.

La lluvia es un potencial de vida, la tormenta un discurso que conmueve las almas y las montañas, los torbellinos; una agitación para poner a prueba el anclaje de las cosas y la fe. No sé cuanto más se me reveló en el sueño, ya cayendo de nuevo en el despertar pasé por un universo azul turqueza profundo, cuyas masas de agua se movían tan parcamente como la lava, con un oleaje inmenso pero pausado en el que me deslizaba como una corriente libre a un espacio índigo muy luminoso, sobre el que estaba dibujado un precioso mandala verde, que se abrió un instante para mostrarme la nada oscura donde nace el amor y que es el hogar, el verdadero hogar.  Desperté agradecido porque olía a tierra húmeda y ese instante solo era lo que necesitaba para ofrecer eterna gratitud a la lluvia dentro de mí…


Foto de Playa Langosta, Guanacaste.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Las cercas vivas en Costa Rica

Foto de Ricardo Chaves de una cerca viva de  árbol Bursera simaruba (L.) Sarg. que es una especie que crece entre 3 y 25 m de alto. Su principal característica es la corteza de color rojizo que se desprende en láminas y el olor a mango cele que tienen las hojas, las ramitas tiernas y los frutos. Las hojas son compuestas, con 5 a 9 hojuelas. Las flores son de color blanco y los frutos ovoides, de color rojo y más obscuros al madurar.

Las cercas vivas son un rasgo característico del paisaje costarricense y vemos esos alineamientos de árboles desde el nivel del mar hasta las estribaciones de elevadas montañas. Las hay desde ambientes relativamente secos hasta algunas de las áreas con precipitaciones altas. Son un común denominador del paisaje agrícola y pecuario que domina una importante porción del suelo rico y productivo del país. 

Los paisajes agrarios se aprecian en el medio periurbano y rural y su morfología está definida por la combinación de los factores físicos que integran el medio natural y los factores humanos expresados por la actividad agraria.  

En general las cercas vivas se establecen por medio de la plantación de estacas grandes de especies arbóreas o arbustivas que pueden enraizar con relativa facilidad. Dichas estacas pueden ser de 2.5 m de largo y entre 8 y 20 cm de diámetro sobre las cuales se colocan con grapas varios hilos de alambre de púas, aun con esas cicatrices en la corteza pueden rebrotar. Se necesita que haya mano de obra ocasional o permanente para su mantenimiento que consiste en podas de copas anuales.

Este sistema de cerramiento tiene la ventaja que proporciona un hábitat favorable para muchos animales silvestres y pueden ser beneficiosos ya que pueden llegar a controlar las plagas de los cultivos. Ellas mismas se convierten en biomasa consumible por algunos insectos como las de las mariposas que las devoran en su estado larval y que de lo contrario pueden atacar los cultivos.

En las cercas vivas de Costa Rica se utilizan numerosas especies de acuerdo con las condiciones climáticas, las zonas de vida y las prácticas culturales de los pueblos o caseríos ubicados en estos contextos.

Es conveniente entender lo que corresponde a las Zonas de Vida en que se ha dividido el país para comprobar la asociación del tipo de cultivo y las especies que el campesino o hacendado costarricense han elegido por su adaptabilidad para que cumplan con el propósito de generar cerramiento y protección entre otros beneficios asociados. El sistema de Zonas de Vida de Holdridge es actualmente uno de los más utilizados para clasificar las formaciones naturales y los mapeos de estas áreas nos ayudan gráficamente a comprender la complejidad y variabilidad con que cuenta el territorio nacional.  Es un sistema de clasificación ecológica muy utilizado porque propone límites bien definidos, se actualiza y está en permanente revisión siendo sensible a los pequeños cambios que ocurren en la vegetación que, como hemos comprobado, pueden darse aun a corta distancia por las variaciones de uno o varios de los factores ambientales que afectan el desarrollo o la presencia en los ecosistemas. Las ventajas que se le reconocen a este sistema son muchos, puede ser utilizado para diversos propósitos y es una referencia obligada en todo análisis académico y científico. Al permitir identificar muestras de las comunidades naturales existentes se puede determinar la  importancia relativa para su conservación, la planificación del uso del suelo, prevenir el impacto ecológico y la degradación ambiental y permitir la investigación.

Costa Rica es un país pequeño, alcanza los 54 000 kilómetros cuadrados de los cuales más del 10%  se encuentra cultivado. Se estimaba que para el 2010 en el país había aproximadamente 140,000 productores agropecuarios. Comparado con otros países de Centroamérica en Costa Rica es muy reducida la agricultura de subsistencia. Según el censo del 2014 la superficie sembrada de cultivos permanentes es de 557 888,6 hectáreas, donde destaca el café con el 23,8% de dicha extensión, seguido por la palma aceitera 18,8%, la caña de azúcar (18,4%, el banano 14,6% y la piña 10,6%). En el país existen 17 781 fincas con cultivos forestales. Los principales cultivos forestales suman un área sembrada de 88 891,5 hectáreas; de las cuales la teca y la melina alcanzan conjuntamente el 73,6%. 
Para Hall (1984), el gran número de zonas de vida permite la producción de gran variedad de cultivos:

Zona tropical seca: apta para la ganadería de carne. El país tiene 1 278 817 cabezas de ganado vacuno, de las cuales 428 844 están en la provincia de Alajuela (33,5%), 281 500 en Guanacaste (22,0%) y en San José 110 388 (8,6%). 


Guanacaste y San Carlos son las zonas con más fincas ganaderas. Aquí un explotación cerca del Parque Nacional Santa Rosa. | foto de RAFAEL PACHECO tomada de http://www.nacion.com/economia/agro/Pastos-tierras-agricolas-Costa-Rica_0_1531246886.html

El 42,1% del hato de vacunos es para la producción de carne, que se ubica principalmente en la provincia de Guanacaste, esta tiene 145 346 animales de este tipo. El ganado de doble propósito y el que es para la producción de leche representan el 32,0% y el 25,6% respectivamente,que se encuentran principalmente en la provincia de Alajuela. 

También para arroz, algodón, caña de azúcar, maíz. Las cercas vivas más comunes son de Indio desnudo o jiñocuabe. Su nombre científico es Bursera simaruba (L.) Sarg. El limón ornamental (Swinglea Glutinosa),Originaria de Asia y otras que iré recopilando con ayuda de la gente. 


Foto de Guillermo Chaves de una doble cerca viva de higuerones en una finca ganadera. Está delimitando una servidumbre de paso que a la vez sirve para sombra para el ganado. 

Otras de estas zonas que tienen sus particularidades en cuanto a las cercas vivas que utilizan son: 

Zonas de montanos húmedos y muy húmedos. Aptos para ganadería de leche y hortalizas.
Zonas de premontano húmedo, para cultivos subtropicales como café, tabaco, piña, tomate, chile cebolla mango, aguacate y cítricos. El café sigue siendo el cultivo de mayor importancia en cuanto a la superficie utilizada (109,000 hectáreas en el 2010). Pero de acuerdo con el Censo del 2015, 84.133 hectáreas están sembradas con ese producto. Se nota además una reducción de las hectáreas dedicadas a este cultivo desplazado por otros cultivos, los procesos de urbanización o abandonados por baja productividad.
Zona tropical húmeda y muy húmeda para arroz inundado, banano, cacao, coco, palma africana, pejibaye.El segundo producto más cultivado en Costa Rica es el arroz (68,000 hectáreas). Le sigue la producción de bananos (48,000 hectáreas). La caña de azúcar ocupa (56,000 hectáreas). Otros productos muy cultivados son los frijoles (32,000 hectáreas), la palmera de aceite (40 000 hectáreas) y las naranjas (25,000 hectáreas). Todos los anteriores son los llamados productos tradicionales que se entiende son el banano, el cacao, el café y la caña de azúcar y los que han transformado el paisaje del país en una gran proporción.

Hay una tendencia al crecimiento de los productos clasificados como no tradicionales, que están aumentando en eficiencia e impulsan el rendimiento nacional en la agricultura en esos años. La productividad en los bienes agrícolas se refleja en su aporte de divisas para el país. Todo esto puede hacer que el paisaje se transforme y puede ser que para bien, pero si se desconocen sus valores es posible que pase como un factor irrelevante para la población en general, sin embargo hay que recordar que el país vende la ecología y el paisaje como uno de sus bienes intangibles y debemos conservar y mejorar su calidad.

Un propósito de estos artículos es generar pensamiento y discusión sobre estos componentes del Paisaje a los que muchos costarricenses no le dan importancia y no los identifican como sujetos de destacar como componente que da identidad a nuestra particular geografía. 


-El paisaje es uno de los recursos culturales y ambientales de Costa Rica y de hecho se vende como un destino "verde" para el turismo internacional. Las aparentemente simples cercas vivas tienen importancia ecológica al proveer refugio y alimento a muchas especies, dan cierta continuidad al constituir alineamientos arbóreos que aprovechan muchas especies para transitar y visualmente conforman pantallas visuales de alta calidad estética.  

-Se asocia la calidad ambiental a la calidad de vida del medio rural, de hecho estas cercas son un recurso que proporciona servicios ambientales importantes. El paisaje es parte del ambiente y por lo tanto es objeto de tutela por parte del ciudadano que aunque tal vez no está muy consciente de este aspecto. Se nota la diferencia entre los postes de concreto, que no aportan ninguna característica ambiental, de las cercas vivas que son baratas y generan una dinámica ambiental favorable.

-Sensibilizar a la población respecto de la importancia del paisaje, sus funciones, su evolución y transformación para que de importancia a sus cercas vivas como biomas que son sumideros de carbono y que sumadas, las de todo el país, logran una cobertura arbórea nada despreciable.

-Los paisajes son notablemente frágiles y se deterioran muchas veces irreversiblemente. Cada vez que se elimina una cerca viva para plantar postes de cemento se pierde calidad en la paisaje, se vuelve inerte y monótono .

-El paisaje debe estar en el debate actual del desarrollo nacional, porque la verdad siempre ha estado ausente. Se deben reconocer los agroecosistemas y paisajes agrarios como una parte importante de nuestro cultura. Todas sus manifestaciones son destacables y merecen su reconocimiento y promoción.

-El análisis, la sistematización y el diagnóstico de esos paisaje culturales son vitales para crear estrategias de ordenamiento y planificación del entorno rural. Se debe potenciar el valor de estos sistemas estudiando y sistematizando aspectos como el aporte de las cercas vivas de manera que se reconozca su relevancia.

-Todo territorio antropizado tiene sus desajustes y urgencias así como sus virtudes y potencialidades. Lo que debemos entender es que hay una tremenda fragilidad en el paisaje y poco poco, con intervenciones desacertadas se pierde de manera continuada. 

-Los objetivos de calidad paisajística se están convirtiendo en una referencia para políticas territoriales y sectoriales. La calidad paisajística depende del como se interviene y modifica. Las cercas vivas son y serán esenciales a la hora de establecer esos objetivos de calidad socialmente compartidos y que promueven la sensibilización social hacia el valor de los paisajes.

Fuente http://www.fao.org/3/a-y4632s/y4632s0g.htm