sábado, 4 de enero de 2020

¿Qué árboles nativos plantar en los parques urbanos de la Meseta Central de Costa Rica?

Autor: Guillermo Chaves Hernández 
4 de enero del 2020



Esta es una recopilación de especies arbóreas destacables por su potencial ornamental pero muy poco conocidas y usadas en arboricultura urbana y paisajismo. Se enfatiza en las posibilidades de implantación en la Meseta Central de Costa Rica, donde se encuentran las cabeceras de las provincias más pobladas y la ciudad capital, pero se da para cada especie un rango de distribución para Centroamérica y el país con el propósito de que sea considerada en las áreas donde ya es endémica o ha prosperado bien, a pesar de que se encuentra en el medio urbano o rural-urbano, como es el caso de las especies ubicadas en parques urbanos que voy a presentar. Si se puede documentar su uso en un parque o como parte de la arborización en las urbes, u otros sitios con acceso público se dará a conocer la ubicación para quien quiera visitarlo y ver lo en vivo mostrando su potencial.

La descripción enfatiza en las características ornamentales y posibilidades de la especie en arboricultura urbana, como tamaño, forma, tipo de follaje, floración y otras características destacables a nivel general. NO es una descripción botánica en el sentido riguroso de la profesión aunque se ofrecen características para  una identificación rápida no especializada, como horticultores, paisajistas y público en general.

1- Madroño, sálamo.
Calycophyllum candidissimum (Vahl) DC.


Madroño en el Parque Central de la Provincia de Heredia. Foto de Guillermo Chaves


Origen del nombre científico: 

Su nombre científico alude a características muy particulares del género Calycophyllum; que se refiere a los calicofilos, que son lóbulos del cáliz muy desarrollados, expandidos y de colores llamativos, que tienen la función de atraer a los polinizadores. La denominación de la especie es candidissimum que significa "blanco deslumbrante" o  blanquísimo. (Vahl) DC. La abreviatura Vahl se emplea para indicar a Martin Vahl como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales y la abreviatura DC. se emplea para indicar a Augustin Pyrame de Candolle en el mismo sentido.


El madroño es una especie de la familia Rubiaceae. El porte es árboreo con una altura media entre 15 a 20 metros pudiendo llegar a los 30m. La copa, es más bien vertical, con forma algunas veces casi piramidal, con ramas horizontales creando estratos. Es un árbol deciduo, por lo que deja caer las hojas durante la estación seca, aunque en sitios con promedios de lluvia altos puede que persistan más. Su follaje rebrota al inicio de la estación lluviosa. Lo común es un diámetro de tronco de 50-60cm. Tronco generalmente recto exfoliante, es decir, con corteza lisa que se descascara en láminas delgadas o placas, que dejan ver una gama de colores variegada que van del gris rojizo, castaño, rojo herrumbre, blanco y a veces verde. Hojas obovada que llegan a medir hasta 15 cm de largo con estípulas caducas.


Corteza del madroño ubicado en el Parque Central de la Provincia de Heredia. Foto de Guillermo Chaves

Es hermoso cuando ocurre la floración del madroño ya que es muy abundante (conspicuo), llenándose de corimbos terminales con flores pequeñas blanco cremoso. Lo que las hace destacar son las brillantes brácteas o lóbulos blancos llamados calicófilo, expandido, que hacen que toda la pantalla de muchas flores sea visible desde la distancia. Ofrecen contraste con el verde del bosque, especialmente en noviembre, cuando se da la producción inicial y no ha entrado fuerte el verano. Es muy visitado por abejas en esta época, es una buena melífera. Ecured afirma que “Los apicultores profesionales mencionan que con el polen de las flores del madroño, las abejas producen una miel de mucho mejor sabor y calidad.” Las flores despiden un aroma parecido al jazmín que algunos describen como exquisito e inconfundible. Según la página de la Municipalidad de Heredia, sus flores son empleadas como fuente alimenticia de escarabajos bréntidos (tipo gorgojos). La floración ocurre en Costa Rica durante la estación seca, en los meses de noviembre hasta mayo. Alguna gente asocia su floración con la época navideña.  El fruto es una cápsula alargada con numerosas y pequeñas semillas aladas.



Fuente de foto de flor:


Usos

En Cuba se le llama Dágame y se utiliza como febrífugo (para bajar la fiebre) y contra la diarrea. Forestal maderable posee madera fuerte y con buena elasticidad, es dura y de un grano fino. Es también un bello ejemplar ornamental. Es una especie que se presta para trabajarlos como bonsáis por su crecimiento rápido, follaje denso, cicatrización fácil. (Bonsai Plaza.cr)

Recomendación para diseño de paisaje

Paisajísticamente se le puede plantar por su porte en sitios donde tenga espacio para su desarrollo pleno, sus dimensiones medias lo hacen proporcional a un parque urbano, áreas verdes abiertas como intersecciones o bordes de carretera siempre que cuente con buen espacio desde su superficie pavimentada para prevenir accidentes. No colocarlo bajo el tendido eléctrico para que no se destruya su forma típica con podas. Ubicar en solitario, en grupos o alineamientos ya que es una especie que ofrece notables características estéticas en un rango amplio de posibilidades de composición. Es bueno exponer su tronco exfoliante muy colorido así como las floraciones conspicuas como particularidades destacables. Se podría colocar dentro de las gamas de composición con color si se busca un efecto floral específico como por ejemplo “jardines blancos”, para combinar con otros árboles, arbustos y hierbas de floraciones blancas como la pascuita, el tobús, o la Plumeria rubra. También al ser su floración de un color neutro es adaptable muchas otras mezclas tonales.


Madroño en el Parque Central de la Provincia de Heredia. Foto de Guillermo Chaves

Reproducción:

El mejor método de propagación es por semilla. Se debe dejar de dos a tres meses en vivero para tener un tamaño adecuado que les permita posibilidad de sobrevivir en el campo. Es ideal para restauración ecológica por su adaptabilidad a los suelos degradados. En el caso de La Sabana se plantaron madroños ya que dentro del alcance de los especialistas se requerían tener más de 213 especies nativas para recuperar las funciones ecológicas y ya en el Valle Central se ha sembrado con éxito, tal es el caso del Parque Central de Heredia. (Soto, 2018)


Posibles enfermedades


El Ing. Eduardo Esquivel Ríos de Panamá indica en un reporte preliminar que hay un hongo Pseudocercospora fitopatogena a C. candidissimum, la Pseudocercospora calycophillii n. sp. Cuyos síntomas son; “en hojas maduras, mancha foliares circulares o irregulares de hasta 1 cm. de diámetro, de color marrón-rojizo, sin halo amarillo. Las manchas pueden cubrir toda la lámina foliar causando la defoliación prematura.” (Esquivel, 2011)


Desde México hasta Colombia y Venezuela (Croat, 1978). Es frecuente en bosques secos y estacionales en altitudes de 0 a 1000 m. En Costa Rica prospera en el bosque seco en los bosques semideciduos y deciduos.


Taxonomía:
reino: Plantae
Subreino: Tracheobionta
filo: Magnoliophyta
clase: Equisetopsida C. Agardh
subclase:  Magnoliidae Novák ex Takht.
super orden: Asteranae Takht.
orden: Gentianales Juss. ex Bercht. & J. Presl   
familia: Rubiaceae Juss.
género: Calycophyllum DC.
Especie: C. candidissimu
El autor del nombre de esta especie es: (Vahl) DC. 1830
Nombre común: Madroño


Bibliografía consultada:


Soto, Michelle. (2018). LatinClima. Red de comunicación en Cambio Climático. Voluntarios devuelven funciones ecológicas a parque urbano. Recuperado de



Esquivel, Eduardo A. (2011) La Mancha Foliar del Madroño, Calycophyllum candidissimum causada por Pseudocercospora calycophyllii n. sp. en Panama. Recuperado de http://agrociencia-panama.blogspot.com/2011/03/la-mancha-foliar-del-madrono.html

Espinoza, R., Guadamuz, A., Perez, D., Chavarría, F. y Masís, A. 1998. Species Page de Calycophyllum candidissimum (Rubiaceae),9 Octubre 1998. Species Home Pages, Area de Conservación Guanacaste, Costa Rica. http://www.acguanacaste.ac.cr
Árboles de Centroamérica. Rubiaceae, Calycophyllum candidissimum (Vahl) DC.

Croat, T.B. 1978. Flora of Barro Colorado Island. Standford University Press, Standford.



2- Almendro de Río, Almendro de Montaña, Carne Asada

Andira inermis (W. Wright) Kunth ex DC.

Magnífico ejemplar en el medio urbano, en parque de Los Ángeles en Heredia. 

Origen del nombre científico: Del origen o etimología del nombre Andira no hay información disponible. Inermis  en botánica indica; sin armas o desarmado; sin defensa, desprovisto de espinas, sin picaduras, como una hoja. Autoría de Nombre científico (W. Wright) se debe a William Franklin Wright, médico y botánico escocés y publicado en Prodromus Systematis Naturalis Regni Vegetabilis 2: 475. 1825. La abreviación ex (Lat.), de acuerdo a, 1. En botánica se emplea para unir los nombres de dos autores, donde el segundo efectivamente publica el nombre del taxón, propuesto, no realmente publicado por el primero.

El almendro de río es un árbol de la familia Fabaceae (Papilionoideae). Es un árbol de 10 a 25 m de alto, puede alcanzar los 35 m de altura, con un porte formidable para entornos urbanos ya que la copa es amplia, umbeliforme o redondeada con follaje denso, caducifolio. Continuamente reemplaza las hojas, aunque más durante la estación seca cuando deja caer parte de sus hojas y también antes de la floración. Ramas oblicuamente ascendentes. Tronco hasta de 1 m de diámetro o más, corteza grisácea, pardo oscura que se descama en piezas de forma rectangular bastante delgadas.  Posee un follaje que luce muy atractivo ya que las hojas son compuestas, imparipinadas alternas, con 7-15 folíolos, verde  lustroso, con hojas jóvenes color rojizo.
Flores púrpuras, y de rosado a morado, miden alrededor de 2 cm de largo y duran solamente un día, se producen en panículas terminales grandes, hasta 35 m de largo. Observadas de enero a abril y de junio hasta septiembre la fructificación que es un fruto globoso (no es una legumbre). Se observa que hay una sincronización de la floración que alrededor de 20 días, y la florescencia dura aproximadamente 30 días dentro de una población. (Weaver, P. 1989)

Foto de De S.Pereira-Nunes - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36998917

Recomendación para diseño de paisaje
Se emplea como ornamental porque la corona densa ofrece una buena sombra, tiene un tamaño adecuado para parques, plazas y sitios amplios urbanos de gran parte del país. También por su hermosa floración que atrae abejas, mariposas, murciélagos y aves. Se desarrolla mejor en espacios abiertos y amplios para que pueda desplegar su forma o silueta particular por lo que es muy conveniente que se plante en solitario, si desea destacarlo como un hito o punto de referencia.  Se puede colocar en alineamientos como un tapaviento efectivo con una distancia mínima de 5 a 6 m. Se adapta a gran variedad de suelos, desde arenosos con buen drenaje hasta los muy arcillosos y drenaje deficiente. Se puede usar como sombra en ambientes urbanos, Es un fijador de nitrógeno en el suelo. Se ha usado para el control de la erosión y restauración ecológica, como en programas de conservación, puede reforzar los bosques ribereños a lo largo del curso de los ríos y riachuelos. En bueno considerarlo también por las relaciones ecológicas que se han documentado; la polinización es realizada por abejas melíferas, los murciélagos comen los frutos y son los principales dispersores de semillas. Estos “pueden trasladarse decenas de kilómetros para buscar las flores y frutos de esta especie para alimentarse.”


Reproducción

Pronativas indica que se puede dar por estaca. (Red Pronativas,2018)
La página de Ecured indica que “los frutos maduros se recogen y se mantiene bajo condiciones de frío. Las semillas duras necesitan ser escarificada antes de la siembra, haciendo un corte en el endocarpio fruta dura con un archivo y luego sembrarlas en semilleros o las bolsas de plástico se recomienda. Semillas comienzan a germinar en la semana 5 y la germinación máxima se observa en la semana 16. La tasa de germinación es del 43% -56%”. “A. inermis se pueden sembrar directamente. 2-3 semillas por sitio, se siembran directamente en el campo. Plantas de 1 año de edad, 50 cm de altura o más pueden ser trasplantados durante la estación lluviosa.” (EcuRed, 2019) “Las semillas tienen un fuerte alcaloide que puede ser tóxico.” (MacVean A. L. 2007)

Distribución: 

EcuRed también ofrece esta distribución a nivel global; “A. inermis es nativa de América Central desde el sur de México a través de las Indias Occidentales, a Perú, Bolivia y Brasil. Se ha introducido en las Antillas, las islas del Caribe y la Florida. Se cultiva en jardines botánicos en Singapur y Malasia.” Ritter, L. J. & H. A. Keller. (2013) describen sus poblaciones en Misiones, Argentina.

Flórula digital de La Selva presenta este rango de distribución en Costa Rica; “bosque húmedo, muy húmedo y seco, 0-1000 m; Ambas vertientes de la Cordillera de Talamanca; Vertiente Caribe, Cordillera Central, Llanuras de los Guatusos, San Carlos y Tortuguero, Baja Talamanca; Vertiente Pacífica, Valles Central, de Coto Brus y Térraba, Pacífico Central, Llanuras de Guanacaste, Penínsulas de Nicoya y Osa.”

Taxonomía
Reino: Plantae
División: Tracheophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden:            Fabales
Familia: Fabaceae
Reemplazado por "FABACEAE/PAP."
Género: Andira
Especie: Andira inermis

Bibliografía consultada:

Salazar, Rodolfo. Soihet C, Méndez  JM. (2000). Manejo de semillas de 100 especies forestales de América Latina. Catie, Manual técnico Vol 1.  


Red Pronativas,2018. Recuperado de https://www.pronativascr.org/plantas/andira-inermis/

Weaver, Peter L. 1989. Andira inermis (W. Wright) DC. SO-ITF-SM-20. New Orleans, LA: U.S. Department of Agriculture, Forest Service, Southern Forest Experiment Station. 7 p.

EcuRed, n/a (s.f). Almendro macho. Recuperado de https://www.ecured.cu/Almendro_macho

MacVean,  A. L. de. (2007). Arboretum Universidad Francisco Marroquín, Guatemala. Andira inermis. Recuperado de https://arboretum.ufm.edu/plantas/andira-inermis/
Ritter, L. J. & H. A. Keller. (2013). Situación de conservación de la primer población de Andira inermis (Fabaceae) hallada en Misiones (Argentina) BONPLANDIA 22(1).

Pérez, R. & Aguilar,S. (2006).  Árboles del Parque Nacional Sarigua y las áreas secas de los alrededores. Smithsonian Tropical Research Institute. Recuperado de https://biogeodb.stri.si.edu/bioinformatics/sarigua/species/6

n/a (s.f). Municipalidad de Heredia, (2019), Andira inermis. Recuperado de  https://www.heredia.go.cr/es/bienestar-social/unidad-ambiental/flora/andira-inermis


El Tirrá. Ulmus mexicana

Ver el siguiente enlace:
https://paisajimopueblosyjardines.blogspot.com/2011/03/el-tirra-ulmus-mexicana.html

viernes, 6 de diciembre de 2019

Una Ciudad Biofílica al alcance de todos

Por Msc. Arq. Guillermo Chaves Hernández



Muchas ciudades del mundo están adoptando esquemas y estrategias de desarrollo que les permita transformarse en “Ciudades Biofílicas”, esta es toda una tendencia a nivel internacional, ya que con las nuevas preocupaciones que implican la adaptación al cambio climátio, está cuestionándose la problemática urbana, sobre todo en términos de la relación con el ambiente ya que trata por todos los medios de integrar la naturaleza en el entorno construido, pero también propone unos ciudadanos hiperconectados con la ecología de sus ciudades.

En el 2013 se hace el lanzamiento de las ciudades asociadas a la red de Ciudades Biofílicas. Biophilic Cities que “es una organización que facilita una red internacional de ciudades que luchan por construir una próspera conexión con la naturaleza.” la idea generatriz es “trabajar juntas es para planificar y diseñar ciudades que den prioridad a la naturaleza como un elemento esencial para la salud y el bienestar de sus ciudadanos, dentro de sus entornos y culturas únicos y diversos.” (Beatley, Brown, 2019)

Las ciudades que quieran unirse a la red “tienen la oportunidad de conectarse con otras ciudades biofílicas en todo el mundo, participar formalmente en eventos de la red, aportar políticas y planes a nuestra biblioteca de recursos y muchos más beneficios.”

La cuidad interesada que desee inscribirse debe cumplir con ciertos requisitos, como hacer una solicitud con una resolución oficial u otro medio por parte de la alcaldía o ayuntamiento que haga constar que se tiene la intención de participar en la Red. En cuanto a la redacción de esta Partner City Application, indican que la resolución no se tiene un formato preciso pero debe contener una declaración que respalde los objetivos de las ciudades biofílicas, y que indique la intención de la ciudad de unirse a la red. También debe aportar una breve declaración narrativa (de 500-1000 palabras) y que debe constar de dos partes  que resuman las cualidades biofílicas existentes y las iniciativas actuales, y una declaración de objetivos y aspiraciones para el futuro.

Lo que pide la organización es que cada ciudad participante prepare la siguiente justificación:

1. Una declaración de las formas clave en que la ciudad ya es biofílica (hasta qué punto la naturaleza ya se puede encontrar en la ciudad y dónde / de qué manera) y las iniciativas, programas, políticas y proyectos clave ya realizados para avanzar en la agenda de ciudades biofílicas (aproximadamente 500 palabras).

2. Una declaración de objetivos y aspiraciones para el futuro. Esta parte de la declaración describiría los pasos específicos que la ciudad tomará para mejorar la naturaleza o la posición de la naturaleza en la comunidad. Esta sección puede tener la forma de una narración textual, un conjunto de acciones con viñetas o una combinación de ambas (aproximadamente 500 palabras). (Biophilic Cities,2019)

Si desean ver los en detalle los requisitos y conocer cuáles son los indicacores solicitados  lo pueden hacer en los siguientes enlace:

https://www.biophiliccities.org/partnercityjoin


También se pueden inscribir en la red, organizaciones e individuos.


Parque de la Dolorosa, San José de Costa Rica

Costa Rica podría ser un país que podría estar liderando este tipo de iniciativas a nivel regional, de hecho cuenta con un liderazgo en este sentido, sin embargo los ciudadanos, y por tanto las autoridades de gobierno parece que mostramos una especie de doble discurso, el de ser una nación con una proporción muy alta de zonas protegidas y una recuperación muy grande del bosque que alguna vez se deforestó, pero un poco, dormidos en esos laureles, hemos sido omisos y hasta negligentes con problemáticas ambientales no resueltas, como la grave contaminación de los ríos,  o con el agravamiento de las consecuencias por expansión de monocultivos, como la piña, que muestra una voracidad implacable, aun contra áreas de protección.  Como ciudadanos no mostramos interés ni siquiera en una buena arborización urbana y más bien se talan los pocos que quedan en el medio urbano, muchos cortan y pocos siembran. Nuestro sentido de seguridad se ve amenazado cuando hay áreas verdes y árboles cercanos. ¡Tremenda contradicción! Pero en el movimiento biofílico son firmes creyentes de que la necesitamos de la conexión innata con el mundo natural.


La primera ciudad de Costa Rica en pertenecer a esta red es, Curridabat, se la resalta “la visión Ciudad Dulce para promover el crecimiento de los polinizadores en todo el paisaje urbano fue reconocida como finalista del Premio Ciudad del Bienestar 2019.”(Beatley, Brown, 2019). Sabemos que el impulsor principal de esta iniciativa, y los primeros que logran hacerla operativa son los promotores desde la administración de la municipalidad, y en especial su exalcalde Edgar Mora quien la dirigió entre 2007 y 2018.

 ¿Qué es la biofilia?

Uno de los primeros planteos que se hace de la biofilia es por parte del conservacionista Edward O. Wilson, al cual Costa Rica le agradece un importante legado, ya que en la década de los 80's estuvo haciendo una de sus afamadas investigaciones sobre hormigas, describió unas 50 nuevas especies para el país.  


Edward O. Wilson. (Foto: Miguel Rajmil)

 Wilson hizo popular el concepto biofilia en 1984, en su libro Biophilia definiéndolo como; “…la capacidad de maravillarnos por la vida que nos rodea es una tendencia innata, presente genéticamente en los seres humanos debido a que toda nuestra evolución ocurrió en medio -y gracias a- la naturaleza.” (Vallejos, 2018) también como  “la afiliación emocional innata entre el ser humano y otros organismos vivos”. (Taboada, 2018).

Todos los organismos vivos son respetados en una ciudad biofílica.

Se trata pues de una “supuesta” inherente conexión humana con el mundo natural, porque no estoy tan convencido de que hayamos llegado a un nivel profundo de lo que eso implica.

Llevar la integración de la naturaleza al diseño y planificación urbana es la premisa fundamental de la ciudad biofílica, es decir que tenemos de dar vuelta a ese tipo de crecimiento urbano que marca una distancia entre el “mundo natural” y “en el que se asienta el ser humano”. Esa separación se expresa bien en aspectos como la obsesión por pavimentar o cementar cuanto se pueda de las áreas verdes públicas (también privadas) para supuestamente “ahorrar en mantenimiento”, construir aceras con superficies podotáctiles sin preveer ningún espacio para árboles, en lo privado techar e impermeabilizar patios y antejardines y otras prácticas muy comunes en nuestro medio que hacen que estas ideas sean un verdadero reto para la sociedad.

Timothy Beatley, autor del libro " Ciudades biofílicas: integración de la naturaleza en el diseño y la planificación urbanos".  Aplica el término biofílica a las ciudades que presentan un diseño urbano que permite a sus habitantes desarrollar actividades y un estilo de vida que les permite aprender de la naturaleza y que además les compromete a cuidarla. (Martínez, 2013)

Como muchas ideas buenas, ya se creó una Red de Ciudades Biofílicas, que cuenta hoy con cerca de 180 ciudades, denominadas así por Beatley, a las que cumplen con los siguientes requisitos; (en cursiva lo que indica Taboada, 2018 y en letra normal lo que propone Ciudad Sostenible, 2018 )

⇒       La mayoría de su población tiene un espacio verde a una distancia menor de 10 minutos caminando. Es decir que hay una proporción razonable entre los porcentajes de población y rangos de distancia a espacios verdes. Además se cuantifica que porcentaje de la población visita de los parques y el tiempo que pasa al aire libre.

⇒       Poseen un gran espacio de la ciudad está cubierto por vegetación. Se necesita que hay un buen porcentaje de la ciudad cubierta por árboles o vegetación, no solo con cantidad de especies de flora y fauna presentes sino también mostrando una alta diversidad. 


Los espacios verdes están conectados. Muchas veces se implementan elementos de diseño verde en la ciudad (cubiertas vivas, muros verdes) para lograr esta conectividad.


Integran los espacios verdes para crear ambientes multisensoriales. Se valora el grado de imágenes y formas naturales utilizados por la arquitectura de la ciudad.


Se otorga un papel importante a la educación de la naturaleza en terreno. Esto se expresa en actitudes y conocimientos biofílicos y se mide por ejemplo con el porcentaje de residentes que expresa cuidado y preocupación por la naturaleza y los que pueden reconocer diferentes tipos de flora y fauna.


Inversión en infraestructura social que ayude a la población urbana a comprender la naturaleza. Tiene mucha importancia por tanto, la cantidad de miembros y participación en clubes sobre naturaleza.


Sus gobernantes toman medidas para apoyar activamente la conservación de la naturaleza. También implica un compromiso del ciudadano, cambiando hábitos en su estilo de vida, su comportamiento e incorporación de patrones biofílicos. 

El Parque de la Paz en San José de Costa Rica. Es muy visitado durante los fines de semana por familias y amigos. 

¿Es viable lograr una ciudad biofílica en nuestro país? Una buena pregunta para los políticos que cada cuatro años se postulan para puestos de gobernanza en el Estado.  Saben ellos que existen los profesionales en paisajismo. ¿Conocen en qué consiste esta especialidad? ¿Qué tanto está incluida la variable paisaje en los planes de desarrollo y los planes reguladores de los cantones reguladores de los cantones? ¿Dónde podemos iniciar con una iniciativa de este tipo, cuál cuidad de Costa Rica va a tomar la iniciativa?

Una meta como la creación de una cuidad biofílica tiene que contar con una participación activa del ciudadano, en forma personal, con un compromiso e  involucramiento activo, puede ser por medio de comités locales. También con la empresa privada comprometida con el bien común para que en conjunto todos dispongamos de una mejor calidad de vida sin sacrificar el bienestar del planeta. Invitados están a que dediquemos unas horas menos de pantalla de celular o móvil a una pequeña caminata a un parque y que observemos bien lo que nos ofrece y cómo podríamos mejorarlo. 

Bibliografía:


Beatley, Tim & Brown, JD, UICN, Congreso Mundial de la Naturaleza, Marbella 2020, La ciudad biofílica y saludable, Francia, 2019. Recuperado de https://www.iucncongress2020.org/es/newsroom/la-ciudad-biofilica-y-saludable


Biophilic Cities, Partner City Application, Charlottesville, VA, University of Virginia. 2019  Recuperado de https://www.biophiliccities.org/partnercityjoin

Vallejos Cotter, Ana. Endémico. Santiago, Chile. Biofilia, Amor por lo vivo. 2018. Recuperado de https://www.endemico.org/picks-del-editor/biofilia-amor-por-todo-lo-vivo/

Taboada, José. TYS Magazine, Santiago de Compostela (A Coruña). España. ¿Qué son ciudades biofílicas), 2018. Recuperado de https://www.tysmagazine.com/las-ciudades-biofilicas/

Martínez Gaete, Constanza.  Plataforma Urbana » Análisis Urbano y Territorial », Chile. ¿Qué hace que una ciudad sea “Biofílica”?, 2013) Recuperado de http://www.plataformaurbana.cl/archive/2013/02/11/que-hace-que-una-ciudad-sea-biofilica/

Ciudad Sostenible. Biophilic cities. Ciudades que aman la naturaleza. Chile, 2018. Recuperado de http://www.ciudadsostenible.cl/servicio/proyectos-de-arquitectura-sostenible/

jueves, 5 de diciembre de 2019

Hábitos proambientales para apoyar la conservación del paisaje.

Por Msc. Arq. Guillermo Chaves Hernández


Los hábitos proambientales se refieren al hecho de practicar o adquirir un comportamiento proambiental, es decir el que la persona tiene en su relación con el ambiente, de una forma muy integrada y son parte de sus hábitos de vida. Este es un campo relativamente nuevo en la psicología científica o por lo menos de incorporación tardía. Hay una rama de esta profesión que se conoce como Psicología Ambiental, que surge como necesidad al ser nosotros “la especie dominante en el planeta Tierra, y hemos causado tal crisis ambiental que finalmente hemos generado un saber ambiental que resulta un llamado a la reconstrucción social del mundo” (Leff, 1998).

Joel Martínez-Soto hace un aporte interesante haciendo una revisión desde este campo en un ensayo que se llama “Comportamiento proambiental. Una aproximación al estudio del desarrollo sustentable con énfasis en el comportamiento persona-ambiente”. Lo que el autor llama comportamiento proambiental (CPA) es un término que no puede ser definido satisfactoriamente, ya que para él existe una variedad de enfoques que van desde un hábito, una conducta intencional y dirigida; y para algunos CPA solamente puede surgir de manera forzada. (Martínez, 2004) Un autor lo define como “el conjunto de acciones intencionales, dirigidas y efectivas que responden a requerimientos sociales e individuales que resultan de la protección del medio” (Corral Verdugo, 2000). El autor hace una diferenciación entre una CPA dirigido de manera deliberada y consciente a la preservación, en contraste con el desarrollo de una intención o conciencia ecológica.  Al no ser este mi cambio de estudio veo esa discusión como aquella famosa pregunta; “qué fue primero, el huevo o la gallina”. Esto puede ir de manera equiparada desde una mayor concienciación a la modificación de actitudes y hábitos de consumo.

Para Bethelmy Lisbeth, “En sí, una conducta proambiental es toda acción orientada de manera consciente al mantenimiento óptimo de los recursos naturales, al equilibrio de los ecosistemas y que, a su vez, responden a necesidades sociales e individuales.” La autora señala que “hay diferentes niveles de conductas proambientales y todas forman parte de un conjunto, un estilo de vida personal y también de las comunidades, acerca de cómo desean convivir y de cómo quieren reflejar su autoimagen y autoconcepto.” (Bethelmy, 2015).


Para nosotros los hábitos proambientales reflejan una disposición ética, en que se adopta un estilo de vida coherente con una praxis ambiental o ecológica y que puede manifestarse en infinidad de formas y motivaciones, tanto individuales como colectivas.  

El Río Savegre es uno de los más limpios de Centroamérica, esto es un logro de las comunidades que se unieron para proteger el recurso hídrico y promover el turismo. 

¿Cómo adquirir hábitos proambientales?

Hay muchas formas de hacerlo, individualmente depende de los programas educativos y de los valores con que se nos instruye en el sistema de educación pública, la familia y en nuestras relaciones sociales en general. A nivel colectivo se puede responder a programas sociales, observando  reglamentaciones, aun las normas no escritas de respeto al ambiente
 (reciclando, por ejemplo), siendo un consumidor consciente y un ciudadano con cultura empática y solidaria. 

El paisajista y las formas proambientales de diseñar.

El diseñador de paisaje tiene a su haber una de las más poderosas herramientas para cultivar en el público una mayor conciencia ambiental, dado que la mayor parte de las veces la obra paisajista tiene una gama de componentes vivos como insumo o material de su realización material.


Desear, planear, diseñar, construir un jardín o "área verde" en el medio urbano es una oportunidad de abrir un umbral al que se invitan a muchas formas de vida, principalmente vegetación y toda la biodiversidad que por añadidura pueda beneficiarse de ese nuevo nicho entre lo inerte. 

Siempre es una buena inversión de tiempo hacer caminatas para visitar los sitios protegidos del país o ir a los jardines botánicos, ya que se pueden conocer "biomas" con plantas que son poco conocidas e interesantes para nosotros, que tal vez no hemos visto antes, y que de inmediato capturan la atención por algún atractivo particular. Los paisajistas estamos constantemente buscando plantas nativas para nuestros proyectos pero lamentablemente muchos viveros ofrecen mayoritariamente plantas exóticas, que son las que por lo general se piden para ornato.  Comercialmente ofrece mayor ventaja una planta que se pueda reproducir con facilidad, de crecimiento rápido, con alguna flor llamativa, y que ofrezca un mantenimiento de regular a fácil. Como consecuencia de esto tenemos un paisajismo y jardinería que luce empobrecido desde el punto de vista de nuestra diversidad biológica. Algunas especies son peligrosamente invasoras, se crea un hábitat con pocos beneficios ecosistémicos y hasta hostil para la fauna nativa. Esto ha significado un desmejoramiento continuo del ecosistema local, que se debe contrarrestar con educación, para formar una cultura de apreciación y conservación del paisaje nativo. Lo que puede llevarnos hasta una reeducación sobre la forma en que percibimos y nos relacionamos con nuestro entorno natural.  


Cada paisaje, como este de Río Celeste, es un regalo para los sentidos, y en sí una oportunidad de apertura a la dimensión espiritual. Una ética ambiental debe de nacer de esa conexión profunda que alguna vez olvidamos.

Los que estudiamos el paisaje estamos interesados en que todas las personas desarrollemos una conciencia ecológico-paisajística, que buscaría una mejor calidad ambiental, también mantener y ampliar la protección de los paisajes,  que haya una apropiación paisajística del territorio, reconociendo y valorando sus rasgos esenciales, tanto como referentes estéticos e identitarios dado que muchas veces tienen la cualidad de ser únicos e irrepetibles. Suena muy grande y ambicioso, pero esto puede lograrse de lo micro (un pequeño jardín) a lo macro (un biocorredor urbano) y desde abajo (con cada persona aportando un pequeño granito) hacia arriba, (por ejemplo, cambiando las políticas ambientales.)

Los que generalmente habitamos en el medio urbano simplemente nos desentendemos, o somos por omisión muy negligentes con la pérdida paulatina de paisajes, y ese nivel de inconsciencia se manifiesta desde el hogar mismo. Los problemas como contaminación del agua en todo el país son notorios, se sabe que casi todos los costarricenses recibimos agua potable desde el sistema público de distribución, y con una desidia insensata devolvemos agua contaminada, en forma de aguas negras y jabonosas, que no pocas veces van a dar a los ríos y mares. Cuando no también se les carga de desechos sólidos, tratamos los ríos como basureros.  En el mismo sentido, pero desde otro ángulo, está lo que nosotros hacemos con los jardines, parques y áreas verdes públicas ya que pueden terminar siendo “tierra de nadie”, a lugares con una apariencia anodina y predecible,  ya que se usan las mismas plantas exóticas y algunas nativas por todo el país, sin ningún miramiento sobre si será la mejor solución y ubicación de esas especies. Contamos entonces con una construcción social del social el paisaje que tiende a ciertos estereotipos y a una homogenización, que responde a esas “fuerzas dominantes” sobre todo relacionadas con el consumo. También sometemos al paisaje a hábitos y patrones preconcebidos.


Rincón de la Vieja es el volcán más extenso y activo de Guanacaste, Costa Rica. Es parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO del Área de Conservación Guanacaste.

Hoy es un imperativo esencial, para cada vez mayor cantidad de gente, hacer lo que esté a nuestro alcance contra los efectos del cambio climático, el deterioro ambiental con la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de hábitats y la erosión genética como algunas de las manifestaciones resultantes de esta relación discordante que tenemos con el ambiente. Todos podemos participar de lo que se conoce como cultura ambiental, que se propone un cambio cultural a través de la educación, ya que el planeta está urgido de ciudadanos que hayan superado el “analfabetismo ambiental”, con capacidad de modificar sus hábitos y actitudes, que nos permitan detener esa vertiginosa caída al precipicio del deterioro y degradación por la ruptura del equilibrio ecosférico.  Esta crisis actual tiene su origen en una especie de desarraigo social y cultural de la tierra que nos sustenta, un alejamiento de nuestras raíces y que percibimos como una decadencia del entorno y pérdida de paisaje. Estamos ese año 2019 viendo y analizando lo que sucede a todo nuestro alrededor, incluso a nivel regional, hay un sentido de urgencia en hacer una revisión fundamental de la condición humana, en muchos sentidos. Y uno de ellos es hacer conciencia del uso abusivo de los recursos naturales, la aceleración de las modificaciones, muy evidente en el territorio, de un carácter masivo en el paisaje, con el agravante de que las consecuencias negativas tienen consecuencias globales.

Son muchas las formas en que podemos enfrentarnos a esta realidad, una de ellas es desarrollando hábitos proambientales, alfabetizándose en ecología, podemos ir adquiriendo esos hábitos y actitudes cuando;

1.       Lleguemos a conocer la flora nativa para contrastar sus beneficios con respecto a la flora exótica, observemos como es la que mejor se integra al paisaje.

2.       Estudiemos cada especie nativa ya que ha evolucionado dentro de un ecosistema a lo largo de milenios o millones de años y por tanto desempeñan una determinada función en el sistema natural.

3.       Cuando introduzcamos vegetación nativa hagámoslo creando un hábitat para la fauna local, permitiendo que el jardín les provea alimento, protección y refugio.

4.       Visitemos páginas electrónicas y leamos libros, vayamos a conferencias de organizaciones, que hacen un gran esfuerzo por promocionar las plantas nativas y hacen una labor invaluable para  la conservación de la flora y fauna locales.

5.       Visitemos los jardines botánicos con la intención de disfrutar y aprender algo nuevo. Estas instituciones cuidan y mantienen un importante patrimonio genético. Dentro de sus funciones están la investigación científica, la conservación de especies amenazadas, y divulgación de la diversidad. Algunos promueven el rescate del uso tradicional de la vegetación y hay muchas otras funciones y deberes según lo dispone cada Jardín Botánico. También podemos visitar parques, jardines, zonas de protección.

6.       Hagamos un aporte que puede ser menor, pero significativo, de hacer un jardín con identidad nacional. Esto le compromete a aprender de pisos altitudinales, zonas de vida, y la flora que localmente prospera, para que forme un pequeño hábitat silvestre.

7.       Propongámonos atraer polinizadores adaptados a esa biodiversidad, aprendiendo que ha habido una evolución conjunta, entre insectos, animales y plantas, son por tanto codependientes. Es un gesto generoso y de gratitud crear ese pequeño nicho ecológico específico.

8.       Depuremos parte del agua que contaminamos. Se calcula que las aguas grises representan el 80% del total de aguas negras que produce cada hogar y existen los llamados filtros biológicos que se valen de procesos naturales para su purificación.

9.        Eduquemos en la apreciación de la naturaleza.  Necesitamos una ética ambiental de empatía, respeto y solidaridad, donde concibamos a la Tierra como un ser vital en el que estaremos de paso y por tanto tenemos que proponernos dejarla mejor de cómo la encontramos.


Apreciemos las maravillas de la naturaleza. No somos el centro de la Creación simplemente un grano de arena en el desierto de la existencia. Tal vez menos... 

Bibliografía:

Martínez Soto, Joel. Comportamiento proambiental. Una aproximación al estudio del desarrollo sustentable con énfasis en el comportamiento persona-ambiente(1) Revista Theomai, núm. 99, invierno, 2004, p. 0 Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo Buenos Aires, Argentina.

LEFF, E.: Psicoanálisis y saber ambiental, ¿diálogo imposible? Ambientalizar la psicología o psicoanalizar el ambiente. Encuentro de dos saberes frente a la ciencia. En Guevara, Landázuri y Terán. Estudios de Psicología Ambiental en América Latina. México, CONACYT y Universidad de Puebla. Pp.59 – 69, 1998.Ç

CORRAL VERDUGO Y PINHEIRO, J.: “Condičoes para o estudo do comportamento proambiental”. Estudos de psicología, 4, 7-22, 1999.


Bethelmy, Lisbeth. Verde la Tierra, Las conductas proambientales y nosotros, Caracas, Venezuela, 2015. Recuperado de http://verdelatierra.com/las-conductas-proambientales-y-nosotros-2/